PSOE y PP abordan en clave nacional los comicios andaluces
Los socialistas se juegan su último bastión histórico de poder en España .
Griñán convocó ayer elecciones autonómicas.
El presidente andaluz, José Antonio Griñán, puso ayer fecha a la que se convertirá en la próxima confrontación electoral con evidente repercusión nacional entre el PP y el PSOE.
Los comicios autonómicos andaluces, que se celebrarán el 25 de marzo, serán mucho más que unas simples elecciones regionales porque los dos grandes partidos, que se juegan mucho en el envite, pondrán la maquinaria nacional de ambas formaciones al servicio de los candidatos a presidir la Junta.
Los líderes socialistas, por ejemplo, no ocultan desde hace días que buscan convertir estos comicios en una especie de segunda vuelta de las generales, donde comenzar a rehacerse de la derrota histórica que sufrieron en noviembre y empezar a pasar factura política al partido de Mariano Rajoy por sus subidas de impuestos y recortes, que consideran un fraude a los votantes.
El PSOE se juega casi todo. Después de las dos grandes derrotas en las elecciones generales y locales de 2011, que lo desalojaron del Gobierno, de todas las comunidades autónomas salvo de Euskadi y de la casi totalidad de las principales capitales de provincia, Andalucía es su último bastión histórico de poder, la única región en la que gobierna desde hace 30 años. Otra derrota dejaría al partido en una situación muy delicada y sin más núcleo de poder territorial que el Gobierno vasco.
El PP, por su parte, nunca ha estado más cerca de conquistar el Gobierno andaluz. Su candidato, Javier Arenas, que fue derrotado por Manuel Chaves en tres ocasiones anteriores, tiene, sin embargo, la mayoría absoluta al alcance de la mano, según las encuestas. Los andaluces ya dieron muestras de que el vuelco político es posible al conceder a los populares claras victorias, próximas a la mayoría absoluta, tanto en las municipales de mayo pasado como en las generales. El PP pasó de estar a nueve puntos y medio del PSOE en las últimas autonómicas, las de 2008, a superar a su oponente por igual diferencia en las dos votaciones del año pasado.
Las elecciones del 25 de marzo, que serán el estreno de Griñán como candidato y las primeras separadas de las generales en 17 años, estarán condicionadas del lado socialista por la confrontación previa para elegir al nuevo líder nacional del partido, por la debacle electoral de las siglas y por el escándalo local provocado por los ERE fraudulentos pagados con dinero de la Junta.
Por contra, Arenas tendrá que sortear las acusaciones de engaño que le lanzarán los socialistas, que defenderán que las primeras semanas de Gobierno de Rajoy demuestran que el PP oculta su auténtico programa de Gobierno, basado en recortes de derechos.
Griñán ha conseguido la inmediata complicidad de Alfredo Pérez Rubalcaba y de Carme Chacón, los dos candidatos a dirigir el partido, que se han comprometido a centrar todos sus esfuerzos en la campaña andaluza gane quien gane el 5 de febrero. El PP comenzará la precampaña andaluza este mismo fin de semana con una gran convención política en Málaga.