La batalla por el liderazgo del PSOE se calienta y la desconfianza es total
Sirvió para poco el intento de José Luis Rodríguez Zapatero y su lugarteniente en los ‘cascos azules’ del PSOE, Marcelino Iglesias. La última cena de la ejecutiva federal celebrada el pasado domingo en Ferraz no ha apaciguado los ánimos en el PSOE. Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón ni siquiera se hablan desde que comenzó la batalla por el liderazgo del PSOE. Y la desconfianza entre los equipos de uno y otra es total.
El ahora presidente del grupo parlamentario socialista confesó ayer que no da demasiado crédito a la oferta de su rival para integrarlo en la dirección del partido si es que este sábado es elegida secretaria general. Es más, aseguró que se trata de una mera «táctica electoral» para lanzar un mensaje, siempre bien recibido, de integración.
Él, que desde el pasado 20 de noviembre insiste en que es preciso seguir el ejemplo de José Luis Rodríguez Zapatero y buscar la unidad, no dejó claro en cambio si estaría dispuesto a contar con ella. Sí afirmó, durante una entrevista en TVE, que querría incorporar a gente de su equipo porque no es sectario y porque, adujo, el PSOE no está para desperdiciar «ni un gramo de inteligencia». Pero, ¿qué pasaría con la propia Chacón?. Está por ver.
Tampoco quiso mojarse Rubalcaba sobre sus intenciones futuras. La política catalana sí ha dejado claro que ella lo ambiciona todo.
De momento, ambas partes se muestran convencidas de la victoria; aunque los ‘chaconistas’ hablan de «juego sucio» por parte de los afines a Rubalcaba y los acusan de haber instigado reportajes vejatorios sobre la exministra y su entorno en medios de referencia para los votantes y los militantes del PSOE.