Cospedal frena la euforia y alerta al PP del riesgo de morir de éxito
El congreso de los populares respalda el informe de gestión de la secretaria general.
El PP tiene motivos para la euforia después de sus resonantes éxitos electorales en las municipales, autonómicas y generales, pero la secretaria general, María Dolores de Cospedal, intentó frenar la euforia de los 3.172 compromisarios presentes en el XVII Congreso del PP que se inauguró ayer en Sevilla. Durante el repaso a sus casi cuatro años al frente de la Secretaría General del partido alertó del riesgo de morir de éxito. Un mensaje que apuntaló con un recuerdo bíblico: «No puede pasarnos como a la mujer de Lot, que se convirtió en estatua de sal por mirar atrás».
El PP disfruta de una especie de nirvana político fruto del éxito electoral y cambió las dudas con las que recibió a Mariano Rajoy hace cuatro años en el cónclave de Valencia por una atronadora y unánime ovación en la apertura del congreso sevillano. Nadie discute el rocoso liderazgo de Rajoy, ni siquiera después de poner en marcha medidas tan impopulares como la reforma laboral o, incluso, contrarias a la filosofía popular como la subida del IRPF.
Cospedal, sin embargo, se empeñó en poner freno a tanta satisfacción y abogó por plantear el congreso como una mirada al futuro y una llamada a la movilización interna. La histórica cota de poder institucional que disfruta el PP tiene ciertas contraindicaciones que preocupan a la lugarteniente de Rajoy. Las victorias electorales han provocado que cientos de dirigentes populares hayan ocupado despachos en ayuntamientos, comunidades autónomas y el Gobierno central. «No podemos encerrarnos y perder el contacto con los ciudadanos, sino al contrario, potenciar la cercanía», remachó.
El informe de gestión de Cospedal, refrendado por unanimidad, eludió cualquier alusión a los casos de corrupción que han afectado al partido, en especial la presunta vinculación de altos cargos del PP con la trama Gürtel en Madrid, Valencia o Castilla-León o las imputaciones que recaen sobre el ex presidente balear Jaume Matas.
La número dos del PP, que seguirá en este puesto tres años más, recuperó algunos términos desterrados por la mayoría de los dirigentes en el último año, como el de partido de «centroderecha». También marcó distancia con la postura que expresó el ministro del Interior, Jorge Fernández, en el Congreso, al asegurar que el problema de ETA «no tiene sólo una dimensión policial sino una dimensión política». Cospedal enfatizó que «hoy los españoles saben, que con un Gobierno del PP, no habrá concesiones de ningún tipo para los que ayer mataban y extorsionaban».
La secretaria general no hizo ningún tipo de autocrítica. Tampoco la esperaba nadie en el plenario, sobre todo tras el abrumador parte de éxitos. Cospedal, no obstante, reconoció que el partido en su conjunto había aprendido «mucho» en los últimos años. En especial, la «importancia de la unidad».