Llega a España tras estar encarcelado en Italia por un delito que no cometió
?. Óscar Sánchez fue víctima de la suplantación de identidad por parte de un mafioso uruguayo .
Óscar Sánchez llega a su pueblo, Montgat (Barcelona).
Un centenar largo de amigos y vecinos de Montgat (Barcelona) han recibido cálidamente en la tarde de ayer al catalán Óscar Sánchez, que ha permanecido los últimos 21 meses encarcelado en Nápoles (Italia) acusado de un delito que no cometió.
Sánchez llegó al aeropuerto de El Prat poco después de las 15.00 horas, en un vuelo de la compañía Vueling procedente de Nápoles, y lo primero que hizo fue agradecer a sus vecinos del pueblo de Montgat y a los medios de comunicación todo el apoyo recibido durante su estancia en una cárcel italiana.
A partir de ahora y tras lo sucedido, Sánchez ha asegurado: «Haré lo que me diga mi hermano» para evitar cualquier tipo de problema como el que acaba de vivir.
También acudió a recibirle al aeropuerto la delegada del Gobierno en Cataluña, María de los Llanos de Luna. Muy emocionado y llorando, Óscar Sánchez recibió los aplausos, también emocionados, de sus paisanos y familiares que, durante 21 meses, han batallado para conseguir su liberación.
Sánchez fue víctima de una suplantación de identidad por parte del mafioso uruguayo Marcelo Roberto Marín, detenido en España.
En cuanto llegue a su casa, ha dicho que lo primero que hará será «ducharse, comer y buscar una novia», por este orden, aunque primero deberá atender a todos los vecinos que le esperaban en Montgat y que le han apoyado durante su injusta estancia en la prisión italiana.
Ya en su pueblo, Óscar Sánchez fue recibido entre aplausos por más de un centenar de vecinos y amigos, y protagonizó momentos de gran emoción al abrazarse con muchos de ellos mientras se dirigía junto al alcalde de la localidad, Francesc García, a un restaurante del pueblo para tomar una paella con amigos y familiares.
En el aeropuerto, Sánchez había explicado a los periodistas que, en la cárcel de Nápoles, le han vejado, insultado, humillado e incluso quemado con cigarrillos. Por otra parte, se ha alegrado mucho cuando sus familiares le han asegurado que los dueños del tren de lavado de coches en el que trabajaba antes de su encierro le guardan el puesto de trabajo.