Gobierno y sindicatos se preparan para medir sus fuerzas
Las centrales y el Ejecutivo sólo han logrado pactar los servicios mínimos.
Fernández Toxo y Cándido Méndez, durante el acto de apoyo a la huelga en el Ateneo.
La cuenta atrás para la huelga general del jueves 29 de marzo ha empezado. Cada minuto que pasa España se acerca a su sexto paro total de 24 horas en democracia, el segundo contra un Gobierno del PP. Una medida excepcional que parece no gustar a nadie aunque ninguno de los interlocutores en conflicto ha querido aflojar su postura.
En este mes y medio el Gobierno no se ha movido un ápice de sus postulados. Mariano Rajoy y sus ministros han defendido que la reforma es lo que España precisa para salir de la crisis, si bien han reconocido que no creará empleo a corto plazo. El jefe del Ejecutivo ha ignorado en este tiempo dos emplazamientos por escrito de Comisiones Obreras y UGT a negociar enmiendas al texto antes de su aprobación definitiva en el Congreso.
Esa actitud ha molestado a las centrales, que aún hoy recalcan que está en manos de Rajoy desconvocar la huelga. Eso sí, Comisiones y UGT ya no se conformarían con una declaración de voluntades. Para cancelar el paro general quieren que el Gobierno ofrezca cambios sustanciales al texto.
El Ejecutivo mantiene que la nueva norma es fruto del diálogo social, argumento que también irrita a las centrales porque, aseguran, no ha habido negociación. La última vez que el Gobierno lanzó ese mensaje fue en un vídeo promocional de la reforma que el Ministerio de Empleo difundió en Internet y que tuvo que retirar por orden de la Junta Electoral Central, que entendió que podría influir en las elecciones de Andalucía y Asturias.
Miedo a represalias. ¿Quiere la sociedad la huelga? Esa es la gran pregunta. Comisiones y UGT son optimistas de cara al resultado el 29-M y no quieren anticipar sus consecuencias. Plantean la protesta como un plante de toda la sociedad ante la reforma laboral más perjudicial para la clase trabajadora. Triunfe o fracase, están seguros de que esta es una batalla que debe librarse.
Sus dirigentes pronostican que la huelga tendrá un «gran seguimiento», animados por los apoyos que han detectado en las asambleas desarrolladas en las empresas en las últimas semanas.
El secretario de Comunicación de Comisiones Obreras, Fernando Lezcano, asegura que han notado en esos encuentros que «asiste más gente y está más receptiva que en asambleas anteriores». Reconoce, no obstante, que «también hemos encontrado mucha inquietud por el miedo a perder el trabajo o a sufrir represalias» y acusa a CEOE y a «círculos próximos al Gobierno» de «alimentar» esos temores. Lezcano explica que también hay muchos trabajadores que sufren estrecheces y a quienes puede suponer un gran quebranto perder un día de sueldo. En ese sentido concluye que «la dureza de la reforma laboral juega a favor de la huelga, pero la dureza de la crisis puede ser un factor disuasorio»
El secretario de Organización y Comunicación de UGT, José Javier Cubillo, destaca también la alta participación en las asambleas y el grado de conocimiento de los cambios que incorpora la normativa: abaratamiento general del despido, posibilidad de bajadas unilaterales de sueldos por parte del empresario y un desequilibrio en las relaciones entre empleados y patronos. «Los trabajadores ya conocían de antemano el contenido de la reforma y lo tenían valorado». «Nadie duda de sus efectos perniciosos», añade Cubillo.
El dirigente de UGT subraya que con su trabajo los sindicatos también han logrado que «todo el mundo sepa que ha perdido la tutela judicial ante los despidos improcedentes, que el patrón puede echar a un empleado sólo porque le viene bien o hacer un despido colectivo (ERE) sin necesidad de justificarlo ante la administración». «Esperamos un gran seguimiento de la huelga general porque el grado de agresión es probablemente el más alto que se ha conocido en democracia», resalta.
Cubillo también denuncia «amenazas» de los patronos. Y no sólo en empresas privadas. Pone como ejemplo a una gran compañía pública -cuyo nombre rechaza citar- en la que «siempre ha habido gran respeto a los derechos de los trabajadores» y donde «se están confeccionando listas de los contratados en los últimos seis años». «El mensaje es que aquí el que se mueva ya sabe a qué atenerse», subraya
Imitando a Zapatero. ¿Y cómo afronta el Gobierno la jornada de paro total? Fuentes de Moncloa explican que el Ejecutivo quiere adoptar una postura parecida a la que tomó José Luis Rodríguez Zapatero en 2010, consistente en «ponerse de perfil para evitar provocar cualquier chispa que alimente la huelga».
Rajoy, afirman estas fuentes, hubiera preferido ahorrarse, por ejemplo, la polémica del vídeo.