EL PRESUPUESTO MÁS AUSTERO | el panorama nacional
El gasto social y la inversión son los grandes sacrificados del ajuste
Montoro defiende el recorte ante una «situación límite» y para recuperar la confianza .
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«Primero el déficit, segundo el déficit y tercero el déficit». El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, quiso dejar muy claro al término de la presentación de los Presupuestos generales del Estado para el 2012 el objetivo que se ha marcado el Gobierno de Mariano Rajoy.
En el altar de la reducción del déficit se ha sacrificado el gasto social y la inversión y hasta se ha abierto una compuerta para dar paso al arrepentimiento de los evasores fiscales. Todo ello para hacer frente a una «situación límite», en un momento que no dudó en calificar de «gravísimo» y con el propósito de que los socios europeos crean en España.
Los mercados también exigen el ajuste para el retorno de la confianza, pero los inversores penalizan la atonía económica y echan en falta los necesarios estímulos para que vuelva el crecimiento. Para rebajar los números rojos hasta el 5,3% del Producto Interior Bruto el Estado tiene que aplicar la tijera en 27.000 millones de euros, cifra equivalente al 2,5% del PIB. En plena recesión, el Gobierno ha optado por cosechar 0,8 puntos mediante nuevos impuestos, y los 1,7 puntos restantes por el camino de la reducción de gastos.
Más cifras
Del recorte total, 7.900 millones proceden de las políticas sociales, aunque la abultada cuantía de estas partidas —175.382 millones— hace que la rebaja, en comparación anual, se limite al 4,3%. Subir, solo suben las pensiones, a las que se van a destinar 11.825 millones, un 3,2% más.
La crisis se deja notar duramente en el presupuesto de ingresos. Para recabar 168.726 millones de euros se han diseñado nuevas medidas fiscales que, incluido el aumento del IRPF ya en vigor, supondrán un incremento de la recaudación de 12.300 millones de euros. Aunque la recesión está recortando el número de contribuyentes —reconoce el Ejecutivo—, los ingresos por el impuesto sobre las rentas aportarán 73.106 millones de euros, y van a crecer el 4,7% respecto a lo que el Fisco obtuvo por el año 2011, por la subida de la presión fiscal qiue soportan quienes mantienen sus rentas o el empleo.
El Impuesto de Sociedades será la estrella de la recaudación. Las cuentas de las empresas tampoco se han librado del impacto de la desaceleración económica. El Gobierno no modifica el tipo de gravamen, sino que ha optado por limitar o suprimir las deducciones de las que se veían beneficiando en sus declaraciones. También se reforma el sistema de pagos fraccionados con el propósito de incrementar los ingresos.