El PP presiona para dificultar el pacto entre PSOE-IU en Andalucía

Cristóbal Montoro advierte a los negociadores contra el déficit .

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alfonso torices | madrid
León

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El PP sabe que los negociadores socialistas y de IU tendrán que superar grandes dificultades para alcanzar un acuerdo que sustente y de estabilidad a un gobierno de izquierdas en Andalucía. La distancia ideológica entre ambas formaciones es grande, pero, además, la endeblez de las finanzas de la autonomía, asfixiada como todas por la crisis, va impedir conceder a la coalición de izquierda compromisos que supongan un fuerte aumento del gasto.

Conscientes de la complejidad, dirigentes del PP y miembros del Gobierno de Mariano Rajoy han comenzado a presionar a los negociadores con ataques, sospechas y advertencias para dificultar aún más lo que ya de por sí es un parto de riesgo.

La esperanza en que el fracaso del diálogo sea total y Javier Arenas, el ganador de los comicios del 25 de marzo, pueda optar a la presidencia es prácticamente nula. IU ya ha advertido de que, por mal que vaya todo, no dejará gobernar «a la derecha» y garantizará la investidura de José Antonio Griñán. Sin embargo, los populares quieren que el hipotético acuerdo sea lo más débil posible y nazca ya entre críticas, con un cierto halo de frentismo e ilegitimidad, para que el desgaste político del nuevo Ejecutivo comience desde el primer día.

El ataque más directo partió ayer del secretario general de los populares andaluces, Antonio Sanz, que bautizó a los dirigentes del PSOE e IU que conforman la mesa negociadora como «alianza de perdedores» que no tienen ningún problema en «sacrificar» el futuro de Andalucía para «mantenerse en el poder a costa de lo que sea». Sanz aseguró que su partido está «preocupado» porque considera que el Ejecutivo que salga del pacto y las políticas que desarrollará serán «un peligro» para esta comunidad autónoma.

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El argumento es mucho más duro, pero similar al que expresó el lunes Mariano Rajoy ante la cúpula del partido. El presidente del Ejecutivo, tras felicitar a Arenas por la victoria y destacar que no podrá gobernar por un pacto en su contra, le recordó que tiene «una gran responsabilidad por delante», como es fiscalizar la alianza PSOE-IU, que describió como «una mala noticia» para España.