El paseo más largo de Jimena
La reintroducción de la osezna huérfana encontrada en Laciana será un reto único en España, pero lleno de riesgos.
Jimena observa cariacontecida al veterinario que se la acerca cubierto por una manta de camuflaje.
Pesa cuatro kilos y ochocientos gramos, no se dejó medir, pero no es más grande que este periódico desplegado y, aunque tiene un aspecto de peluche, la fiera sacó sus garras cuando los veterinarios se acercaron a ella para tomar muestras. Jimena, la osezna de cuatro meses hallada por un particular el pasado viernes en Palacios del Sil, ya ha sido trasladada al Centro de Recuperación de Animales Silvestres de Burgos, donde es sometida a un periodo de aislamiento a la espera de los resultados del operativo montado para buscar a su madre en una zona muy concreta del extenso territorio que separa las vertientes leonesa y asturiana de la montaña cantábrica.
Pero cada día que pasa, las posibilidades de hallarla se reducen un 15%. Y a este paso, el fin de semana será la fecha tope para dar por zanjada la búsqueda y pasar al plan B: conservar a la osezna en un retiro absoluto durante todo el verano e intentar reintroducirla en el entorno donde fue encontrada ya en los meses de octubre o noviembre, cuando haya frutos y comida en abundancia y la osezna tenga un tamaño para su relativa autodefensa. Todos los implicados en la trascendental salvación de esta osezna saben que se enfrentan a un reto único en España, puesto que Jimena es el plantígrado más joven que se ha hallado huérfano hasta ahora, lo que implica un camino lleno de riesgos durante los próximos meses.
«No se ha abandonado la posibilidad de reintroducirla, pero debe tener el menor contacto posible con humanos para valorar más adelante si es retornable», defiende Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo. La pequeña hembra no lleva muchos días fuera de la cueva, por lo que todavía tenía una dependencia muy alta de su madre. Sin embargo, en esos primeros días de exploración la imitó y aprendió a comer frutos y hierbas, como se ha podido comprobar en las heces. «Es indispensable que ese contacto con ella sea mínimo —añade Palomero—, si no sería un fracaso y la osezna estaría condenada a vivir en cautividad toda su vida».
El modelo a seguir es el caso de Villarina, la osezna también huérfana encontrada en Somiedo en el 2008 con seis meses de vida, relativamente cerca del paraje donde apareció Jimena. Se la radiomarcó y se la liberó discretamente en el parque natural. Sobrevivió. Aunque sólo tenía dos meses más de los que tiene actualmente Jimena, son el tiempo suficiente para que un osezno haya aprendido las nociones básicas de supervivencia, algo para lo que Jimena apenas tuvo tiempo.
Se desconoce por qué
Todavía se desconoce la causa que provocó la separación entre Jimena y su madre. Incluso los más habituados a trabajar con el oso pardo cantábrico están desconcertados con la temprana aparición de este osezno. Es el primer indicio del año tras los meses de hibernación; tan sólo se ha visto una osa con crías en una zona de Asturias más templada. Estas circunstancias dejan abiertas muchas posibilidades: que la osa reproductora haya sufrido un accidente dentro o fuera de la osera, que la amenaza de un infanticidio por parte de un macho en celo provocara el alejamiento entre ambas o, incluso, que el plantígrado adulto haya caído en una trampa, algo casi tan improbable esto último como que la madre rechazara a su cría. Un accidente de caza que hiriera a la madre tampoco es una hipótesis, puesto que actualmente no hay batidas, sino que sólo se practican recechos. De la misma manera que resulta especialmente extraño que Jimena haya aparecido en un momento en el que las madres evitan desplazamientos para reducir riesgos.
Una de las mayores preocupaciones del jefe de Espacios Naturales de Castilla y León, Ignacio Molina, son las próximas horas. Si pasan unos cuantos días más, será imposible asignar la cría a una madre en concreto. «En dos o tres semanas esa madre volverá a comenzar el celo nuevamente y, en ese caso, sería todavía más difícil reintroducir a la osezna. Hasta el fin de semana mantenemos viva la esperanza».
Las últimas experiencias con oseznos huérfanos llevan a pensar en una perspectiva optimista para Jimena. Según la información constatada por la Fundación Oso Pardo, en la cordillera cantábrica se han encontrado seis oseznos sin madre desde 1991. Tres de ellos aparecieron ese año en el Parque Natural de Somiedo. Tenían nueve meses. En 1999 aparecieron dos oseznos de ocho meses en el Parque Natural de Fuentes de Narcea, Degaña e Ibias. En el 2008 encontraban a la citada Villarina, de seis meses de edad. La naturaleza ha puesto ahora a prueba a Jimena, nombre de reina asturleonesa, madre de García I y Ordoño II, y nombre también de raigambre burgalesa, las tierras que hasta hoy conoce la pequeña osezna. Las estadísticas dicen que cuando sea libre dedicará más tiempo a buscar alimentos y menos a jugar que otros osos con madre. Pero su paseo, aunque atribulado, sólo acaba de empezar.