Carlos Dívar irrita al Poder Judicial al sembrar dudas sobre su dimisión
Los vocales del Consejo pactan echarle el jueves si intenta alguna maniobra.
El presidente del CGPJ y del Tribunal Supremo, Dívar (tercero por la izquierda) el príncipe de Asturias y la vicepresidenta del Gobierno, Sáenz de Santamaría.
Carlos Dívar se empeña en alargar su agonía al frente del Poder Judicial. 48 horas después de haberse comprometido, sin decirlo, a dimitir el próximo jueves para atajar la crisis institucional, ayer, en público y en privado, aseguró que todavía no ha tomado una decisión sobre su futuro. Es más, mantiene las dudas sobre si debe abandonar el cargo porque, de hacerlo, sería tanto como aceptar que cometió alguna irregularidad al cargar cerca de 28.000 euros por 32 viajes de fines de semana.
«Estoy tranquilo y sereno», aseguró ayer a sus allegados durante el acto del bicentenario de la fundación del Tribunal Supremo, la ceremonia que quería presidir a toda costa y seguir en el cargo, al menos hasta el jueves. Dívar explicó a algunos de los asistentes que sigue pensándoselo y que, a pesar de que incluso los vocales conservadores del Poder Judicial le han dicho a las claras que están dispuestos a votar a favor de su salida, todavía cree que puede contar con el apoyo suficiente en el Consejo para aferrarse en el cargo.
Según los magistrados que han hablado con el todavía presidente en las últimas horas, sigue sintiéndose víctima de una «campaña» orquestada en su contra por sectores de la judicatura, y una y otra vez lamenta que tenga que abandonar el cargo cuando el propio Supremo y la Fiscalía han determinado que no ven delito en los gastos.
Carlos Dívar, explican estas mismas fuentes, quiere valorar el mismo jueves cuál es la correlación de fuerzas. Después de que el sábado insinuara que dejaría el cargo para no seguir perjudicando a la imagen del Poder Judicial, en las últimas horas ha dado a entender que solo lo hará si hay más vocales que piden su salida de los que le reclaman que siga. El resumen que hacen en el órgano de gobierno de los jueces es que el todavía presidente quiere tener absoluta seguridad de que los vocales rebeldes contarían en el pleno del jueves con los votos de los doce consejeros necesarios para echarle. Solo entonces, tiraría definitivamente la toalla.
Con la nueva vuelta de tuerca del presidente, incluida su aparición en los medios de comunicación para asegurar que «yo no he anunciado que me vaya a marchar», los cinco vocales de la APM ya han comentado que están dispuestos a apoyar sin ambages la propuesta de los ‘rebeldes’ de «instar» a Dívar a que abandone el cargo por la falta de explicaciones sobre sus viajes. Se trata de la moción más suave de las dos que se debaten.