Moliner defenderá a los jueces frente a la reforma de Gallardón
El presidente del TS: «No gastaré ni un duro más de lo debido».
Gonzalo Moliner (en el centro), durante su toma de posesión como presidente del Supremo.
«Voy a defender la independencia del Poder Judicial». Con un tono rotundo, el nuevo presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial, Gonzalo Moliner, lanzó ayer un aviso al Gobierno contra cualquier intento de limitar el poder de los jueces en su órgano de gobierno. Se refería a la reforma anunciada por el ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, que ha provocado malestar entre las asociaciones judiciales y fiscales hasta el punto de amenazar con una huelga.
Moliner prometió —no juró— el cargo ante el rey en la Zarzuela, luego acudió al Tribunal Supremo para tomar posesión como presidente y más tarde se dirigió al Consejo para hacer una puesta de largo en público como primera autoridad judicial del Estado. Fue en esta inédita comparecencia —ningún otro presidente se había enfrentado a una rueda de prensa con preguntas tras tomar posesión— cuando el magistrado progresista puso el acento en los dos puntos que más preocupan: la rebaja salarial aprobada por el Gobierno y los planes de Gallardón para convertir el Consejo en un «apéndice» de su ministerio y «subordinar el poder judicial al ejecutivo».
Gallardón, para el que la reforma del Consejo «ni quita ni invade competencias», se marcó este otoño para tener listo el anteproyecto de ley. Y por ahora, ni el Consejo ni las asociaciones judiciales conocen la letra pequeña. «Esa reforma se está tramitando de espaldas al conjunto de la judicatura. La actitud unilateral de Gallardón, contraria al diálogo, representa una muestra del autoritarismo más rancio y una manifiesta falta de voluntad de alcanzar amplios consensos», denunció precisamente ayer Joaquim Bosch, portavoz de Jueces para la Democracia, el colectivo progresista del que fue secretario Gonzalo Moliner.
Salario
El nuevo presidente hizo además un guiño a los jueces que más sufren la rebaja salarial, los de primera instancia, «que están en la brecha, en la primera fila, resolviendo problemas». A ellos les envió un «hálito de esperanza» y aseguró que el Consejo trabajará para que su situación mejore, pese a que «nadie puede prometer nada» en estos momentos de crisis.
Moliner avanzó que su intención «es recortar en todo aquello en lo que se pueda». Fuentes del Consejo señalaron que en el pleno del 30 de julio se aprobarán importantes recortes. La austeridad será otro punto central de la nueva etapa que se abre en el gobierno de los jueces. Un periplo que pretende dejar atrás la «travesía del desierto tan problemática» que supuso el caso Dívar. «Mi misión es restañar las heridas abiertas» por el escándalo de Dívar. «Téngalo por seguro, yo no me voy a gastar ni un duro más de lo que tengo que gastar», respondió.