La educación y el sistema vicioso de la precariedad laboral juvenil
El desempleo juvenil en España es un «fenómeno persistente que se ha agravado durante la crisis»; y las deficiencias «graves» en el sistema educativo y el mercado de trabajo explican esta situación. Lo señala el Servicio de Estudios del BBVA en el informe Desempleo juvenil en España: causas y soluciones, en el que apunta al abandono escolar temprano y al desajuste entre la oferta y la demanda de trabajo por nivel educativo como principales causas de la difícil transición de los jóvenes al empleo, y también como una de las condiciones que influyen de forma negativa en su carrera laboral.
El informe incide en la escasa efectividad de las políticas activas de empleo, y señala que la gerenalizada temporalidad condena a los jóvenes «a un círculo vicioso de precariedad, insuficientes oportunidades de formación específica y desempleo».
El estudio del BBVA hace especial hincapié en el ámbito educativo: «Resulta imprescindible reducir el abandono escolar temprano». Para ello recomienda un mayor control y apoyo a los estudiantes en riesgo, y su participación obligatoria en clases intensivas de soporte y más individualizadas. Una situación que parece alejada de lo que está ocurriendo con la enseñanza en las actuales políticas de recortes.
La entidad financiera recuerda que la importancia del nivel educativo sobre las posibilidades de encontrar un empleo se ha intensificado desde el 2008. Quienes tienen estudios primarios mantienen sus probabilidades de estar parados, pero terminar la educación secundaria superior (se reitera la necesidad de diseñar una formación profesional con la participación de las empresas para ajustar los perfiles demandados) reduce un 17,2% la posibilidad de ser un parado juvenil. En el caso de ser universitario, la posibilidad de encontrar un empleo es un 21,5% mayor. El doble que en los años anteriores a la crisis.