Diario de León

Aznar: «No siento melancolía; seguiría mandando si hubiera querido hacerlo»

El ex presidente confirma, en presencia de ambos, que pensó en Rato antes que en Rajoy.

Rajoy y Aznar, durante la presentación del primer volumen de las memorias del ex presidente.

Rajoy y Aznar, durante la presentación del primer volumen de las memorias del ex presidente.

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Antonio montilla | madrid
León

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José María Aznar demostró anoche que mantiene casi intacto su tirón. Mariano Rajoy, ministros, presidentes autonómicos, ex ministros y varios de los empresarios más importantes de este país acudieron a la presentación del primer tomo de sus memorias.

Aznar mantuvo una conversación durante cuarenta y cinco minutos con el periodista Carlos Herrera en la que, además de incidir en algunos detalles concretos de su libro, abordó algunas dudas y varios mitos. Negó cualquier tentación de volver a la primera línea política. «Si hubiera querido seguir mandando me hubiera quedado, y la mayoría de mi partido me habría apoyado», confesó tras negar que sienta algún tipo de melancolía. Apostilló que mucha gente pensó que no iba a respetar su palabra de estar solo ocho años al frente del Gobierno y otros tantos, añadió, que le censuraron ese paso atrás. «No me gustan los países que dependen de los designios de una persona durante mucho tiempo, un país entra en crisis cuando sus instituciones se debilitan», justificó.

Ya se conocían algunos pasajes centrales de su libro, como en el que cuenta que Rodrigo Rato rechazó por dos veces su ofrecimiento para sucederle al frente del PP antes de pensar en Mariano Rajoy. Pero el dato ganó anoche mucho morbo político porque Rajoy y Rato escuchaban sonrientes desde la primera fila como el secreto se hacía público. «Excepto su mujer, la persona que más ha deseado que Rajoy triunfe he sido yo, y la única que no va a pedirle nada», abundó Aznar.

Felipe González

La charla entre Aznar y Herrera se detuvo en el cuaderno azul —«que efectivamente era una cosa que existía aunque no era uno sino varios»— y en el episodio del conato de accidente aéreo. Aquel día llamó al Rey para decirle que en uno de sus cuadernos estaba escrito el nombre de la persona que tenía que tomar su relevo: Mariano Rajoy.

En este primer volumen, Aznar no habla mal de casi nadie, ni siquiera del que fuera su principal enemigo político, Felipe González. «Esas cosas, en su justo punto», ironizó.

Hizo varias alusiones a las elecciones autonómicas del pasado domingo. Su principal conclusión es que es «falso» que exista una «única visión monolítica de Cataluña», como defendía CiU. Advirtió de que «no le gustan los análisis triunfalistas», aunque convino que los nacionalistas habían fracasado. También puso el acento en que la fragmentación política derivada de los comicios del domingo pone de manifiesto la pluralidad de Cataluña.

Cuatro atentados

Aznar también desveló que ETA intentó matarlo cuatro veces. Y casi lo consigue cuando hicieron estallar un coche-bomba al paso de su vehículo. El blindaje de su automóvil le salvó. «Son gajes del oficio», sentenció.

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