josé luis gómez | hijos de josé luis gómez
La recompensa al esfuerzo familiar compartido por y para la empresa
José Luis Gómez, en el despacho donde sigue día a día las incidencias de la empresa.
El Empresario del Año 2012 disfruta de su jubilación, y de la tranquilidad de ver su empresa en las manos ya expertas de sus dos hijos. No por eso deja de acudir diariamente a la nave donde enormes sacos de patatas traídas de todo el país, y de Francia (donde sigue viajando personalmente, de hecho en un aeropuerto francés le comunicaron hace pocos días la distinción de la Fele) se tratan, analizan y transforman en toda una batería de productos que su propia flota logística transporta en apenas 24 horas a los supermercados de cualquier punto del país.
La Huerta de Doña Rogelia es la marca más conocida de cuantas han ido entrando a formar parte de la oferta de Hijos de José Luis Gómez, que en los últimos años ha apostado por invertir con fuerza en los procesos que han llevado a las distintas presentaciones de sus patatas a adaptarse a las cambiantes exigencias de los consumidores.
Pero el camino de José Luis Gómez no ha sido fácil. Tras una primera experiencia como Policía Armada abandonó el uniforme para volcarse en su verdadera vocación: la empresarial. Le ha dado satisfacciones y también disgustos. Como algún negocio fallido que estuvo a punto de llevarse por delante hasta el ahora próspero negocio matriz.
Una experiencia que ha llevado al Empresario del Año a avanzar siempre, sí, pero con prudencia. Y moviéndose en aquello que mejor conoce.
Las patatas son lo que mejor conoce. Y, mejor que él, su mujer, Victorina, a la que tanto el padre como los hijos reconocen el mérito de ser el motor de la ilusión y el empeño que les han llevado donde están. Ella ha sido el pilar físico y psicológico de la empresa en sus momentos críticos, pero también en los que tocaba avanzar. No le dolían prendas en cargar pesados sacos o pasar horas y horas cosiendo bolsas, en aquellas primeras presentaciones de su mercancía.
Más allá, sus hijos han «mamado» la empresa desde pequeños, y desde abajo. Desde descargar sacos a viajar al extranjero en busca de la mejor materia prima. De la gestión de los recursos humanos a las finanzas.
Este año la empresa alcanzará un volumen de mercancía tratada de 40 millones de toneladas de patatas. Mientras valora entrar en otras ramas del mercado, como los productos de cuarta gama, para seguir adelantándose a las demandas del mercado, tiene claro que la clave de la supervivencia en la empresa familiar es diferenciar bien las tareas y no admitir interferencias exteriores.