Un «desfiladero muy estrecho» para consensuar el futuro del carbón

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León

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«Tenemos un marco de negociación extraño», con una norma comunitaria de ayudas al cierre y un mecanismo de incentivos que no puede distorsionar el mercado, lo que deja «un desfiladero muy estrecho» para diseñar el futuro de la minería española. Un escenario en el que la aportación «de todos los agentes del sector es fundamental para diseñar el mejor mecanismo para trabajar por la viabilidad». Así contestó ayer Alberto Nadal al senador socialista leonés Ibán García del Blanco sobre el diseño del nuevo plan del carbón.

«Va a ser una negociación delicada», indicó Nadal, «ya que tenemos recursos limitados y hay que utilizarlos sabiamente con el objetivo fundamental de crear una minería competitiva con capacidad de producir de manera permanente».

El «objetivo secundario» es que las minas que no vayan a ser rentables «tengan las medidas medidas posibles, bien de empleo directo o de apoyo social, para los trabajadores afectados».

El secretario de Estado de Energía afirmó en el Senado que es necesario un «ejercicio de realismo» con las empresas mineras, porque parte de los problemas actuales se deben «a que la información que nos han dado para elaborar el plan de cierre que exige Bruselas es insuficiente». Por eso está recibiendo individualmente a las empresas, para «analizar explotación por explotación» cuáles pueden ser rentables y cuáles deben cerrar ya.

Nadal señaló también: «Debemos ser optimistas porque podemos encontrar un camino en el que la mayor parte de estas unidades de producción sigan adelante y puedan crear un sector competitivo». Respecto a la devolución de las ayudas percibidas, indicó que «luchamos contra ello, pero es una decisión que tomó la UE y no podemos convertirlo en el centro de nuestras demandas».

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El secretario de Estado señaló que la negociación y el logro del consenso no pueden dilatarse en el tiempo porque «tenemos dos prisas: la primera es consensuar un plan de cierre coherente y enviarlo a Bruselas lo más pronto posible. La segunda, la necesidad de dotar de cobertura a los trabajadores, porque ahora no la tienen. Y si Bruselas vuelve a ver un plan que no es coherente, todo el futuro de la minería puede venirse abajo».