«Habrá más cierres y vendrán peores tiempos», augura la patronal

Entrada principal de la cafetería Las Cortes, cerrada desde hace pocas semanas.
El presidente de la Asociación Provincial de Hostelería, Pedro Llamas, augura todavía peores tiempos para la hostelería a la vista de la situación de crisis actual.
Los casos de cafeterías que están cerrando en el centro son, en su opinión, el ejemplo más palpable de una situación que se repite por el Húmedo, los barrios de la capital en general y toda la provincia, porque la situación no es exclusiva de León. «Cada vez los costes son mayores y no hay tanto negocio como antes de la crisis, porque la gente sale menos», señala Pedro Llamas.
Llamas cree que el sector de la hostelería empezó a sufrir la crisis económica un poco más tarde, pero añade que ahora se encuentra en un momento crítico. «Habrá más cierres», sentencia a la vista de lo que le trasladan los socios de la asociación.
Drama en las cuencas
La situación de crisis se nota en la provincia en algunos pueblos más que en otros. En las zonas mineras, la situación está llegando a la desesperanza hasta el punto de que algunos restaurantes que daban comidas han decidido dejarlo y quedarse sólo con la barra. «No podíamos más. Tener una cocinera para el número de comidas diarias que dábamos era imposible», señalan en un restaurante de La Robla.
Mejor aguantan otros negocios, como los bares de pueblos pequeños. La clientela, mayoritariamente gente mayor, es fiel, casi todos jubilados y sin más alternativas que ir al bar del pueblo.
La situación de crisis está también cambiando también los hábitos. Cada vez más restaurantes ofrecen menú del día. Incluso algunos de los que sólo tenían carta ahora también dan el llamado menú ejecutivo. Y alguno, hasta platos combinados con tal de poder llenar las mesas.
El problema en el caso de los menús es que, o se dan muchos y se cobra menos, pero es rentable. O se sube el precio con el peligro de que no dé para los gastos. «No es tan fácil», resume un hostelero del Barrio Húmedo, que trata de coger para su negocio no sólo el turista que viene a León sino también el leonés que trabaja en el centro y come fuera de casa de lunes a viernes. «Las empresas cada vez tienen menos dietas para sus ejecutivos, y éstos optan cada vez más por el menú», señala otro hostelero.
También hay quien cree que el problema va más allá. No sólo es la crisis; es también un modelo de negocio de la hostelería leonesa.
Algunas opciones como los gastrobares son todavía un proyecto muy verde.
El mejor ejemplo de que todo no va mal es que también se están abriendo nuevos negocios a la vista de la moda de la comida americana, con nuevos locales en el Burgo Nuevo y la Rúa, o de comida italiana, con un nuevo restaurante en Independencia con una fuerte inversión.
«No podemos olvidar que los costes se han disparado, en el caso de los bares, porque con un café no se puede dar una pasta y un zumo, o una gran tapa con el vino o la cerveza», asegura un hostelero.
La Semana Santa, aunque estuvo pasada por agua, dejó un sabor agridulce, pero con mucha gente en la calle. «No es lo mismo que llueva y la gente ya sepa que no sale la procesión, que llueva justo cuando empieza con la gente ya en la calle», explica un empresario del Barrio Húmedo, que insiste en que el problema está más en los costes que en la menor afluencia de público. «Es la pescadilla que se muerde la cola; todo va a la baja», sentencia.