Diario de León

Los activistas burlan a la policía y le hacen un escrache en casa a Montoro

Un grupo de 150 personas llega hasta el portal del ministro y pone pegatinas .

Los activistas anti desahucios protestan ante la casa del ministro Montoro.

Los activistas anti desahucios protestan ante la casa del ministro Montoro.

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efe | madrid / Salamanca

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Un grupo de 150 personas se concentraron ayer en el barrio de Arguelles de Madrid para realizar un escrache en las proximidades del domicilio del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, vigilados por la policía que les impidió el paso aunque un grupo de ellos burló el cordón y consiguió llegar hasta el posrtal del ministro, en donde pegaron las pegatinas en contra de la política de desahucios.

Los activistas habían sido convocados la víspera por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en la parada del metro de Arguelles. Con gritos de «dación en pago» y «sí se puede», los reunidos, que consideraron un éxito su acción de protesta, llegaron hasta la calle Gaztambide, en las proximidades de donde se encuentra el domicilio del ministro sin que se registraran incidentes con la policía.

Los agentes de la policía identificaron a algunos de los concentrados, a los que frenaban en un cordón de seguridad, y les conminaron a disolverse, lo que se produjo hacia las ocho, una hora después de iniciarse la protesta.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, afirmó ayer que los escraches están fuera del sistema de libertados y que afectan a personas que no pueden defenderse. «Cuando uno se salta las normas está fuera de ese sistema de derechos y libertades que nos hemos dado, la libertad de uno acaba cuando empieza el de los demás», dijo Santamaría, quien recordó que este tipo de protestas afectan especialmente «a gente del núcleo familiar que no está en esto». «Ellos no pueden protegerse por sí solos», dijo.

José Manuel Barreiro, portavoz del Partido Popular en el Senado, aseguró que «hay fuerzas políticas» que alientan las protestas ciudadanas ante domicilios particulares.

«En el nazismo se marcaba a la gente, se marcaba la puerta de sus casas. Aquí sabemos todos el marco en el que nos movemos, afortunadamente estamos en un estado democrático en donde tenemos unas reglas de juego que todos conocemos, que está en la constitución y en las leyes», sostuvo.

El político opular advirtió «sobre un caso concreto», aludiendo a una concentración el jueves ante la sede popular promovida por preferentistas de Lugo. Y señaló a un «cargo del BNG» como la persona que «los estaba organizando, dirigiendo y diciendo como tenían que colocarse». «No digo nada más, que cada uno saque sus conclusiones», concluyó.

«A mí no me gustaría»

La secretaria de Igualdad del PSOE de Castilla y León, Elena Diego, explicó que entiende los «escraches» en instituciones públicas pero no junto a los domicilios de políticos, aunque considerado que este método de presión «no es un extremismo».

Como «política» confesó que entiende que en el ámbito de lo público la puedan «parar, increpar y exigir», pero «los extremos no me parecen válidos y los domicilios pertenecen al ámbito de la intimidad de la gente». De hecho, según sus palabras, a ella «no» le gustaría que su casa «saliera en los medios de comunicación». Recalcó su «apoyo» a los «escraches» en el sentido de que «vayan al Senado o a los partidos políticos» pero que «acudir a los domicilios de la gente supone traspasar la línea roja».

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