León renuncia a las expropiaciones de Los Cubos para hacer la ronda interior
Urbanismo libera a los propietarios que llevan años sin poder reformar las viviendas afectadas por el trazado.
Las demoliciones previstas incluían dos manzanas entre las calles Alfonso el Justiciero —en la foto— y Fernando I.
Los últimos caballos de la Brigada Jarama salieron por las puertas del acuartelamiento de Almansa en el año 2002. Desde entonces, las caballerizas, los almacenes y los nobles edificios que ocupaba el regimiento en un amplio sector urbano de León capital permanecen clausurados, en estado de abandono absoluto. Seis años después de que el Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de León acordaran el desarrollo urbanístico de Almansa, tales aspiraciones se desvanecen.
Defensa, embaucada en este momento en deshacer operaciones inviables del anterior Gobierno socialista —es el caso de la operación Campamento para levantar 22.000 viviendas en el oeste de Madrid—, no tiene entre sus planes cumplir el principio de acuerdo sellado en el 2007 por el que se comprometía a construir 370 viviendas para la ciudad —la mitad, protegidas— y a aportar cuatro millones de euros para pagar las expropiaciones del entorno de Los Cubos, necesarias para continuar la ronda interior que atraviesa León.
De hecho, este periódico ha podido conocer a través de la Concejalía de Urbanismo que tal convenio caducó al año de ser firmado, por lo que, ya desde el 2008, las autoridades locales y estatales conocían el fracaso de la operación. «Desde entonces, no se realizó seguimiento alguno por ninguna de las dos partes y ni siquiera se definió el proyecto urbanístico, que dependía del Ayuntamiento, por desacuerdos con el único propietario particular que aportaba suelo», aseguran fuentes municipales.
32 millones en plusvalías
El Ayuntamiento de León, descartadas las plusvalías millonarias de esta operación —se calcularon en 32 millones de euros—, no dispone de recursos para abordar la continuación de la ronda. La relación de bienes y derechos cuya ocupación se estimaba necesaria para construir el nuevo vial incluye un total de 25 fincas. Algunas son hoy solares, como el aparcamiento del entorno del Espolón. Otras están ocupadas por edificios cerrados hace años y se encuentran en estado de semirruina y, las menos, están ocupadas por inmuebles habitados. En las dos manzanas que se se pretendía demoler, en las que ya no queda ni un solo negocio abierto, aún residen medio centenar de vecinos.
La concejala de Urbanismo de León, Belén Martín Granizo, anunció a este periódico su voluntad de «buscar una solución transitoria» para los propietarios de las viviendas afectadas por un expediente de expropiación «que lleva 15 años parado» por falta de consignación para afrontar las indemnizaciones a los particulares, «que pagan su IBI y no pueden realizar obras de rehabilitación ni mejora, sólo de conservación», explicó. De sus palabras se desprende que los propietarios serán liberados para que puedan recuperar el barrio, por otro lado uno de los más emblemáticos del entorno monumental. «No están las arcas municipales para emprender nuevos proyectos, cuando existen aún muchos expedientes de expropiación sin resolver porque el Ayuntamiento está descapitalizado, ya que otros se encargaron de vender todo el patrimonio muncipal».
Demoler la historia
La recalificación de los terrenos del asentamiento militar fue autorizada por el Ayuntamiento a cambio de un aprovechamiento del 25% de la plusvalía resultante de la venta de las 370 viviendas plurifamiliares proyectadas en esta zona. Para ello, había que realizar una demolición a gran escala. Los inmuebles que pretendían ser derribados para culminar la operación están constituidos por los pabellones del Acuartelamiento de San Marcelo, un conjunto de edificaciones de carácter monumental representativas de la arquitectura oficialista de posguerra que fueron construidas al tiempo que la Azucarera Santa Elvira de León.
Este conjunto no fue incluido en el año 2000 en el Plan Especial del Conjunto Urbano de la Ciudad de León que recoge los bienes y elementos con diversos niveles de protección. Su valor arquitectónico es el mismo que el denominado Cuartel de Almansa —se trata del inmueble cuya fachada linda con la carretera de Asturias y del que ya se han eliminado los símbolos preconstitucionales—, hoy transformado en un edificio noble que alberga la residencia militar y el club social para empleados del Ministerio de Defensa. Esta arquitectura sí está protegida por el citado plan especial.
Divergencias políticas
Las posturas políticas divergen. José Antonio Díez, portavoz del grupo municipal socialista, defendió que la operación siga adelante, «porque León tiene un numeroso parque de viviendas vacías, pero, sin embargo, sigue necesitando viviendas protegidas, que era lo que se pretend’ia con esta operación». Díez admitió que «no es momento ni hay necesidad de construir viviendas nuevas libres», pero insistió en que «el proyecto no se debería abandonar» con los objetivos que nació.
Por su parte, Izquierda Unida lleva años reiterando la necesidad de que el cuartel de Almansa sea revertido a León por parte del Ministerio de Defensa, «sin contrapartidas», y dedicar las parcelas a uso social, deportivo, cultural y para vivienda a bajo precio y en alquiler. Su propuesta alternativa a la debacle urbanística, en palabras del coordinador provincial, Santiago Ordóñez, es levantar en estas instalaciones la Casa del Asociacionismo, que, en su opinión, revitalizaría el norte de la ciudad. «Nosotros exigimos recuperar gratis un terreno de todos y todas. Máxime cuando la ciudad de León cedió el suelo gratuitamente en 1921».
El entorno de Almansa es monumental. Los edificios principales, articulados a través de la desaparecida calle Generalísimo, constan de planta baja y otras tres de altura. Las fachadas, al igual que el edificio noble, tienen una composición clásica típica de la arquitectura oficial de posguerra que recuerda el neoclasicismo que tanto se utilizó durante la dictadura franquista para construir inmuebles oficiales con apariencia colosal. La propiedad es pública y hasta ahora mantiene su uso histórico como acuartelamiento militar, aunque el convenio firmado en su día por el Ayuntamiento de León y Defensa ordenaba y gestionaba este sector de suelo urbano no consolidado, integrado en su mayor parte en los terrenos de propiedad estatal.