La renovación del TC incluye como magistrado al leonés Enrique López
Gobierno y CGPJ eligen a los cuatro nuevos jueces del tribunal de corte conservador.

La renovación ayer por parte del Gobierno y el Poder Judicial de un tercio de los miembros del Tribunal Constitucional no solo ha supuesto un cambio radical de tendencia ideológica de la corte, que ha pasado de estar en manos progresistas desde el 2004 a retornar a una mayoría conservadora, sino que también ha inaugurado una década en la que los magistrados de esta sensibilidad dominarán las votaciones del pleno.
El nombramiento por parte del Consejo de Ministros de los juristas conservadores Pedro González-Trevijano y Enrique López y la designación por el Consejo General del Poder Judicial del progresista Juan Antonio Xiol y del conservador Santiago Martínez-Vares ha colocado a los magistrados más afines a las tesis del Ejecutivo con una mayoría de siete a cinco en el tribunal, justo la inversa a la existente hasta ayer. Pero es que además, salvó que en las próximas elecciones se produzca un hundimiento del bipartidismo, esta mayoría se mantendrá hasta el 2022.
Las dos próximas renovaciones del tribunal, las correspondientes al Senado y al Congreso, previstas para el 2016 y el 2019, siempre se han saldado con dos magistrados propuestos por el PP y otros dos por el PSOE, porque solo ambos partidos garantizan la mayoría de tres quintos de las cámaras necesaria para las designaciones. De esta forma, el único momento en que sería posible variar la nueva mayoría es cuando, dentro de nueve años, el Gobierno de turno renueve a los dos magistrados designados ayer.
Pese a la evidente adscripción ideológica de los cuatro nuevos magistrados del Constitucional, tres de los designados tienen una sólida reputación técnica en el mundo jurídico. Xiol es magistrado del Tribunal Supremo desde hace 26 años y presidente de la Sala de lo Civil desde el 2005.
Martínez-Vares también dejó su huella durante diez años en el alto tribunal y está considerado un experto en derecho público. Y González-Trevijano es un reputado constitucionalista con una veintena de libros en su haber.
El leonés
El único de los magistrados electos que no pertenece al Supremo es el leonés López, que desarrolla su labor desde 2008 en la Audiencia Nacional. Este penalista tiene un perfil mucho más político que técnico. Durante cuatro años fue el azote del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero desde su puesto de portavoz del Consejo del Poder Judicial, cargo para el que fue propuesto por el PP.
La nueva sensibilidad mayoritaria de la corte puede ser determinante a la hora de resolver algunos de los asuntos más delicados que el tribunal tiene en este momento sobre la mesa. Uno de los que sin duda tendrá más trascendencia, por afectar a la columna vertebral del Estado, es el control de legalidad del desafío soberanista desatado por los partidos e instituciones catalanas.
El segundo bloque de temas que dará más trabajo es el examen que el Constitucional deberá realizar sobre la legalidad de la práctica totalidad de la política de ajustes y de reformas del año y medio de Mariano Rajoy al frente del Gobierno. La corte tendrá que bendecir, matizar o derogar la reforma del mercado laboral, la amnistía fiscal, el modelo de tasas judiciales, el copago farmacéutico, la no actualización según el IPC de las pensiones, la suspensión de una paga extra en el 2012 a los funcionarios, la retirada de la tarjeta sanitaria a los inmigrantes sin papeles, los recortes en la ley de dependencia, e, incluso, el cambio de mayorías para designar al presidente de RTVE.