«Ojalá todo lo que votamos en estas Cortes sirviera alguna vez para algo»
López recoge el guante de Herrera para revisar a qué se destina el margen de déficit extra y le reclama la corrección del cierre de las urgencias nocturnas.
Óscar López realiza un gesto desde la bancada socialista en un momento del debate sobre política general que se celebró ayer en las Cortes.
Salió arrollador a la arena política y mantuvo el tono, el ingenio y la frescura en las reacciones durante todo el cara a cara más importante del curso político. Óscar López optó por arriesgar en la estrategia parlamentaria para el Debate de Política General, pese a que con esta coyuntura el viento soplaba a su favor.
Disponía de 45 minutos –entre la intervención inicial y la réplica– para diseccionar dos años de gestión de Juan Vicente Herrera. Decidió gastar los diez iniciales en poner nombres y apellidos a los recortes del Gobierno y de la Junta. Y logró un primer efecto: su adversario político inició la réplica reconociendo que el portavoz socialista había logrado «despistarle».
López había expuesto en la Cá-mara los casos de una mujer mayor de Ávila en lista de espera para una intervención quirúrgica desde hace seis meses; de un estudiante de Burgos que se ha quedado sin beca; de un minero de León, que no cobra desde noviembre; de un dependiente de Soria que ha visto reducida la ayuda de 250 euros a 21... y así hasta nueve historias personales, una por provincia.
«Ésta es una foto real del estado de nuestra Comunidad, señor Herrera, y esa situación exige cambios urgentes y decisiones concretas», le espetó López, entre los murmullos de la bancada popular, que obligaron a la presidenta de la Cámara a llamar al orden a sus señorías.
Nada más tomar la palabra, el jefe del Ejecutivo autonómico le requirió toda la información de cada caso, a lo que López replicaría después: «¡Que no, señor Herrera! Que detrás del minero hay muchos más. Son casos de colectivos enteros». López apabulló a Herrera con la lista de recortes, con las fotos de sus consecuencias y con la batería de propuestas que planteó. Sin embargo, no fue tan agresivo en las formas o en los calificativos como en otras ocasiones. Enfrente, se encontró a un presidente desordenado al inicio de la réplica, que se fue creciendo en el castigo, y que terminó por reconducir el debate de la confrontación al de la conciliación.
Ejemplos, varios
Óscar López recogió el guante lanzado por Herrera para revisar a qué se destinaba el margen de déficit extra y le reclamó la corrección de «una de las peores decisiones que jamás se tomaron en esta Comunidad»: reabrir las urgencias. El presidente se ofreció entonces a «considerar los motivos y circunstancias» en cada uno de los 17 consultorios. No hubo idilio, en cambio, sobre la declaración de Comunidad a favor de la sanidad pública que pedía López. Herrera le invitó a sumarse al pacto suscrito con el sector y sociedades científicas. El líder socialista, muy hábil, recordó al presidente que «los dos sindicatos principales» no lo firmaron. «¡Por algo será!», explicó.
Siguiente rifirrafe. Asunto: minería. Herrera ofreció a López «ir de la mano» en el conflicto del carbón. El portavoz socialista, otrora inflexible en esta materia, fue incluso blando: «No se trata de llegar a acuerdos, sino de que sirvan para algo. Usted tiene la legitimidad para enfrentarse [al Gobierno] y conseguir cosas... ¡Ojalá todo lo que votamos aquí sirviera para algo!», agregó, sin cargar demasiado las tintas contra la sumisión de la Junta con el Gobierno.
«Ahí nos vamos a encontrar». La frase la repitió Herrera, y la bendijo López, cuando los asuntos sobre el tapete fueron la PAC, la financiación autonómica o el déficit. Más en el aire quedó, pese al empeño que puso el presidente, el acuerdo en la ordenación territorial. «No hay nada a priori; creo que es mejor una ley por consenso (...) que blinde los servicios, los que hay, y no los deje al albur del futuro», señaló López en su último turno.