De la visa oro a los 80 euros de la tarjeta del economato
Luis Bárcenas abandonó la Audiencia Nacional en un furgón de la Guardia Civil. Iba sólo en uno de los compartimentos, con las manos esposadas tras su espalda, en dirección a la cárcel madrileña de Soto del Real. Llegó a tiempo para cenar en el módulo de ingreso, donde pasó la primera noche en una celda de diez metros cuadrados. Los funcionarios cotejaron el auto de prisión y le retiraron el DNI y los objetos de valor con el dinero en efectivo. Prepararon su ficha carcelaria, pasó su huella digital y se hizo la foto de todo preso: de frente y de lado.
Luego conoció su celda temporal antes de pasar al módulo permantente. Recibió el lote higiénico (pasta de dientes, champú, cepillo de dientes...) y la ropa de cama. Porque a partir de ahora le toca preparar su litera y acicalar la ducha y la taza del váter. Pidió a los funcionarios una tarjeta telefónica, tal y como permite su condición de preso comunicado. Pero antes de llamar tuvo que explicar la identidad del número del receptor, que quedó registrado en un fichero. A partir de ahora se le autorizan cinco llamadas a la semana de cinco minutos y un régimen de visitas laxo: ilimitadas con sus abogados, una semanal de 40 minutos en el locutorio si son personales y un ‘bis a bis’ mensual de tres horas.
Bárcenas amaneció ayer poco antes de las 8:00 horas y desde su estancia quizá pudo ver las montañas de Guadarrama. Se abrió la puerta metálica de su celda y se dirigió al compartimento de la cocina para desayunar. Esperó su cola con el resto de reclusos del módulo de tránsito, separado de la cárcel, y tomó un café. Después pidió la tarjeta de plástico para comprar en el economato, que cargó con el máximo que se permite gastar al mes: 80 euros. Esta será la nueva visa carcelaria de Bárcenas, ya que allí no se permite el dinero en metálico. Si quisiera una tele o una radio en su celda podría encargarla en el economato y que la pague su familia.