El juez cita a nueve testigos que hablaron con el maquinista
Todos ellos son policías, vecinos y empleados de Renfe o Adif.

Varias personas ponen velas hace unos días en la Catedral del Santiago por las víctimas.
El juez instructor del caso Alvia, Luis Aláez, citó ayer a declarar en los próximos días en los juzgados de Santiago de Compostela a nueve personas que hablaron con el conductor del tren siniestrado, Francisco José Garzón, en los minutos previos y posteriores al descarrilamiento que, el pasado 24 de julio, causó la muerte de 79 viajeros y heridas a unos 150.
La intención del magistrado es interrogar como testigos a las personas a las que Garzón confesó en determinados momentos su presunta responsabilidad en el accidente que, según todos los análisis periciales, estuvo motivado por un importante exceso de velocidad a la llegada del convoy a la curva de A Grandeira, situada a unos tres kilómetros de la estación de Santiago. Debido a una distracción del maquinista, el Alvia llegó a la curva a 179 kilómetros por hora cuando el tramo que atraviesa el barrio santiagués de Angrois está señalizado a una velocidad máxima de 80 kilómetros a la hora.
Entre los testigos citados en el juzgado está quien ese día y a esa hora —19 minutos antes de las nueve de la noche— realizaba las funciones de jefe de circulación de la estación ferroviaria de Santiago, a quien Garzón telefoneó para decirle que había descarrilado el tren, así como dos vecinos del barrio de Angrois, a los que reconoció su negligencia nada más salir de la locomotora. Los tres están citado para el próximo jueves, 8 de agosto. El día siguiente también acudirán a declarar ante el instructor dos policías nacionales que auxiliaron al maquinista tras el siniestro, y ante los que espontáneamente se inculpó, así como otro agente que lo custodió en las horas posteriores y que también recibió confidencias similares.
A bordo del tren
El último paquete de testigos lo conforman un guardia de seguridad privada del tren siniestrado, el maquinista al que Francisco José Garzón relevó en Orense a los mandos del Alvia y un operario de Renfe que viajaba en el convoy junto al interventor del tren que mantuvo con el conductor una conversación de teléfono móvil instantes antes del accidente y que pudo ser, de hecho, el motivo último que más contribuyó al trágico despiste. Los tres acudirán al juzgado el 19 de agosto.
La existencia de esta conversación telefónica está confirmada tanto por el maquinista como por el interventor y su minutado exacto se conoció el viernes pasado, una vez que pudieron ser volcados todos los datos de la caja negra del tren. Los dos trabajadores de Renfe comienzan a hablar a las 20:39 minutos, con el tren a 199 kilómetros por horas, y Garzón colgó el móvil a las 20:40 y 55 segundos, cuando el tren seguía a 195 kilómetros por hora y solo faltaban 19 segundos para llegar a la curva marcada a 80.