Gibraltar envía una ‘flota militar’ a vigilar la protesta de los pesqueros
Las 50 barcas españolas obedecen a la Guardia Civil y se retiran sin enfrentamientos.
Barcos de la Policía de Gibraltar y patrulleras de la Guardia Civil a escasos metros en la protesta de los pescadores.
El Vals de las olas se recreó ayer a pocos centenares de metros del Puerto Chico de La Línea de la Concepción (Cádiz), muy cerca de donde los gibraltareños arrojaron al mar 70 bloques de hormigón de tres toneladas cada uno que impiden faenar a los pesqueros españoles.
Media docena de lanchas de la Guardia Civil, una quincena de barcos de la Policía gibraltareña (RPG) y decenas de barquitos de pesca españoles desarrollaron una escena improvisada de ballet sobre las olas que provocaban sus motores, tratando de acercarse a los bloques los pesqueros, impidiéndolo la RPG e interponiéndose la Guardia Civil.
No hubo incidentes graves, pero sí insultos, cortes de manga y hasta una seria advertencia de la Guardia Civil al patrón del pesquero San Juan que estaba pegado literalmente a una patrullera inglesa: «Le hablo en nombre de la Guardia Civil española. Sepárese inmediatamente», le conminaron desde la patrullera al patrón, José Juan Antonio González, que obedeció.
Quedó patente que los pescadores, en esta guerra de nervios, obedecen ciegamente a la Guardia Civil. Si hubieran querido, hubieran llegado a la zona de los bloques. Pero no se sabe qué habría pasado después.
Algunas mujeres de pescadores que iban en los barcos daban palmas o increpaban a los ingleses: «Dejadnos trabajar. Es el pan de nuestros hijos. Y además el mar no es vuestro». Algunos ocupantes de los pesqueros llegaron a cruzarse insultos y cortes de mangas con la Policía gibraltareña, mientras desde el cercano muelle de Puerto Chico varias decenas de españoles vitoreaban a los pesqueros y a la Guardia Civil e increpaban a los gibraltareños.
No llegó a una hora la protesta, que finalizó cuando el patrón mayor de la Cofradía de Pescadores de La Línea, Leoncio Fernández, estimó que ya estaba bien, que se había visualizado la protesta y que había que cortar para evitar males mayores.
Héroes en el puerto
El regreso a puerto, escoltados como en la ida por patrulleras de los dos países, se presentó tranquilo, a excepción de algunas piedras que desde el cercano Peñón arrojaron al paso de los pesqueros españoles. Al atracar, el San Juan y los barcos que salieron del puerto de La Atunara de la Línea de la Concepción fueron recibidos por familiares, amigos y compañeros que explotaron en un aplauso a los marineros que hicieron extensivo a los representantes e los medios de comunicación. Muchos de ellos ni se enteraron. Estaban completamente mareados.
En el dispositivo participaron, además de los cinco barcos, efectivos de la Patrulla Fiscal y de Fronteras, que controlaron las bases pesqueras, así como buzos del Grupo Especialista en Actividades Subacuáticas y un helicóptero para prevenir cualquier emergencia. También se usaron medios técnicos para la observación de la zona.
El patrón mayor de La Línea, Leoncio Fernández, dijo que la movilización tenía un carácter «pacífico» y que su única intención era reivindicar que se les permita faenar en unas aguas donde llevan «toda la vida» desarrollando su labor.
José Antonio González, patrón del «San Juan», señaló que Gibraltar «está atentando contra unos derechos de pesca que son históricos» y que los pescadores españoles han faenado en estas aguas «desde siempre».