Rajoy busca en el G-20 el aplauso que no logra en España por el caso Bárcenas
Los socialistas refuerzan su ofensiva en los tribunales y en el Parlamento contra Rajoy.

Arantza Quiroga y Rajoy, en la reunión que mantuvieron ayer en el Palacio de La Moncloa.
Menos presión internacional, pero con la zozobra del caso Bárcenas en la maleta. Así encara Mariano Rajoy su segundo participación en una reunión del G-20, foro que agrupa a los países más influyentes del planeta, que comienza hoy jueves en la ciudad rusa de San Petersburgo y en la que España ya no será uno de los focos de atención, una vez que se ha disipado el fantasma del rescate de su economía.
De lo que no podrá librarse el jefe del Ejecutivo es de la sombra de Luis Bárcenas y de las preguntas sobre las nuevas revelaciones del caso del ex tesorero, pese a que ya advirtió el lunes ante el comité ejecutivo nacional del PP de que no volvería a responder a las acusaciones sobre presunta financiación ilegal de su partido. No será, con toda probabilidad, un tema de conversación con sus homólogos, pero el líder del PP ofrecerá el viernes su primera conferencia de prensa desde que acudió al Congreso el 1 de agosto para defenderse de las acusaciones y reproches del resto de formaciones políticas, y tendrá que escuchar preguntas sobre el asunto. Otra cuestión es que las responda y cómo las responda.
Como ya ocurrió en el pasado con otros presidentes, Rajoy comienza a sentirse más cómodo en el exterior que en los vericuetos de la política nacional. Sus logros macroeconómicos se valoran más en Bruselas que entre la sociedad española, un hecho con el que no contaba el Gobierno, como tampoco contaba con que el escándalo del ex tesorero iba a opacar casi todo.
Y eso que hace poco más de un año, en la asamblea que el G-20 celebró en la ciudad mexicana de Los Cabos, Barack Obama, Angela Merkel y otros gobernantes internacionales apremiaron a Rajoy a tramitar ante la Unión Europea el rescate de la banca e, incluso, a preparar la intervención total de la economía, lo que hubiera relegado a España al mismo escalón que Irlanda, Portugal y Grecia.
La medicina
Rajoy logró una prórroga de confianza del G-20, con Merkel como principal avalista, pero a cambio prometió reformas estructurales y severos ajustes en las cuentas públicas para reducir el déficit, que afectaron a la sanidad, educación y al resto de pilares del estado del bienestar, salvo a las pensiones.
«Llega con los deberes hechos», comentaron fuentes de Moncloa para explicar que Rajoy exhibirá en San Petersburgo una prima de riesgo que roza los 260 puntos, menos de la mitad que hace un año, y el «esperanzador dato» que supone el descenso del desempleo en agosto por sexto mes consecutivo, entre otros índices macroeconómicos, como el buen comportamiento de la balanza comercial y con el incremento de los ingresos procedentes del turismo.
Rajoy anhela que esos logros, pese a que aún no se traducen en una mejora de la denominada economía real, la que perciben los ciudadanos, se ponderen convenientemente en España.