El PP ajusta cuentas con Griñan al negarle el apoyo para el Senado
El ex presidente dice que el auto de los ERE . solo tiene efectos «políticos y mediáticos».
El ex presidente andaluz José Antonio Griñán.
El reciente auto de la juez instructora del caso ERE que pone en el punto de mira a la cúpula de la Junta de Andalucía durante la pasada década ha incrementado la tensión entre PSOE y PP. Los populares decidieron ayer ajustar cuentas con el ex presidente José Antonio Griñán y se negaron a participar en el «vodevil» que dijeron fue su designación como senador autonómico, lo que en la práctica se traduce en que pasa de estar aforado en el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía —como diputado regional— al Tribunal Supremo. Griñán, por su parte, esgrimió su trayectoria de servicio público para justificar su derecho a formar parte de la cámara baja y aseguró que el auto de Mercedes Alaya carece de todo sentido jurídico y solo tiene efectos «políticos, mediáticos y personales».
El PP andaluz ya anticipó sus intenciones el miércoles, cuando criticó la utilización partidista del Parlamento andaluz y el Senado como «burladero» de Griñán frente «al toro de la corrupción». Ayer se saltaron la regla no escrita, por la que cada partido nombra con libertad a los miembros autonómicos del Senado y cuenta con el apoyo del resto de formaciones, y votaron en blanco la designación del ex presidente, que salió solo con los votos de los socios de la Junta (PSOE e IU). Tampoco de todos. La nueva presidenta, Susana Díaz, no votó al encontrarse ausente —fue recibida en Madrid por el rey—, al igual que el diputado andaluz y líder sindical Juan Manuel Sánchez Gordillo, mientras que otro parlamentario de IU votó en blanco.
Desprestigio
El PP sí apoyo en cambio la designación de los otros dos nuevos senadores socialistas, el vicesecretario general del PSOE regional, Mario Jiménez, y de la ex consejera de Educación Mar Moreno. El portavoz parlamentario de los populares, Carlos Rojas, justificó su rechazo porque el PSOE ha querido «desprestigiar la institución» presentando al «padre político de los ERE», mientras que desde las filas socialistas Jiménez recordó que él «sí votó a Javier Arenas» en su momento para el Senado y consideró que la oposición sienta «un mal precedente».
El escándalo también reprodujo tensiones entre los socios del Ejecutivo andaluz, como cuando IU presionó hace meses para crear la comisión de investigación parlamentaria y hace días para apartar a los consejeros salpicados por el caso. Apoyaron a Griñán, pero rechazaron elevar a la ex consejera de Hacienda Carmen Martinez Aguayo a la Mesa del Parlamento regional porque había sido señalada en el auto de Alaya. Una contradicción que solventaron asegurando que pedirán la dimisión de Griñán si finalmente resulta imputado.
El ex presidente andaluz no contempla esta posibilidad. En rueda de prensa antes del pleno, Griñán tildó el auto de Alaya de «irrelevante» en términos jurídicos. En su opinión, solo «provoca efectos mediáticos, políticos y personales con el daño en la reputación». Griñán aseguró que el auto aún no le ha sido notificado, que no tiene abogado porque no está imputado y que no piensa recurrirlo porque el documento «no tiene indicios, hechos imputables o principios de prueba». También descartó de forma tajante acudir por voluntad propia a declarar por este caso.