El desarrollo biotecnológico coloca a León a la cabeza del sector farmacéutico nacional
Sólo Cataluña y Madrid superan a la industria local en investigación y producción en sanidad veterinaria. La histórica transferencia de conocimiento Universidad-empresa impulsa la creación de «start-ups».

Una docena de empresas desarrollan actividades farmacológicas o biotecnológicas en la provincia.
«La biotecnología es como la informática, una ciencia transversal. Hay pocos sectores que no utilicen en una u otra medida las ciencias de la vida. Farmacia y sanidad, sí, pero también medio ambiente, energía, agricultura, veterinaria, alimentación, tratamiento de residuos... Cada vez más, todo tiene un componente biotecnológico, y la investigación en este campo es una aportación permanente a todo tipo de producciones. Es también una cuestión de eficiencia empresarial. Pocas actividades requieren una inversión tan rentable, más allá del componente industrial. Hongos, levaduras, bacterias o células son agentes muy generosos. No hay laboratorio químico que pueda compararse en rentabilidad con los microorganismos que componen los productos de alta eficiencia de cualquiera de los sectores mencionados».
Lo explica Elías Rodríguez Ferri, director del departamento de sanidad animal de la Facultad de Veterinaria de León y gerente del Instituto de Biotecnología (Inbiotec), uno de los mejores conocedores de un universo en permanente expansión que padece los efectos de la crisis de manera más directa en la dotación de fondos públicos para la investigación pero que ve crecer sus cifras de negocio empresariales en dos dígitos anuales desde antes de que las dificultades económicas asfixiaran a las empresas en general.
Intentar cuantificar la proyección económica y empresarial del universo biotecnológico leonés parece misión imposible. O intentar explicar si fue antes el huevo o la gallina. Una brillante historia que entrelaza una Facultad de Veterinaria de la que nacieron empresas que aprovecharon investigadores que generaron proyectos que alumbraron universidades que impulsaron spin offs que mantuvieron a profesores que se volcaron en start ups que han colaborado en entretejer una tela de araña de excelencia y talento científico que, en eso hay coincidencia doctoral y estadística, coloca a la provincia en el cuadro de honor del negocio investigador biotecnológico, especialmente el que se centra en la sanidad animal. Sólo Cataluña y Madrid superan a León en un ránking que defiende desde hace más de siglo y medio, y que engorda prometedoramente de la mano de grandes empresas del sector que vuelven ojos e inversión a su tierra (mañana Gadea inicia oficialmente una aventura que enraizó en León hace tiempo) y de pequeños proyectos emprendedores que quieren rentabilizar empresarialmente en su tierra el fruto de la formación, la investigación y el talento que han gestado sus aulas.
Una docena de empresas punteras a nivel internacional en el sector farmacológico y biotecnológico sientan las bases de uno de los grandes potenciales económicos de la provincia. Un potencial que conjuga como ninguno pasado y futuro. Y un presente brillante, pujante y muy esperanzador.