Agroalimentación y energía, nuevas áreas de crecimiento biotecnológico
Sin llegar a extremos como la hamburguesa sintética que acaban de presentar los investigadores, lo cierto es que en sectores como la agroalimentación «ya no se improvisa nada». De embutidos y deriados cárnicos a quesos o vinos, cada productor tiene «sus propias cepas seleccionadas, incluso algo más que seleccionadas», apunta Rodríguez Ferri. Precisamente el sector de la agroalimentación es uno de los que tiene mayor potencial de desarrollo futuro, junto con el de las energías o la bioremediación (la utilización de microorganismos para resolver problemas de contaminación o residuos que por otros procesos resulta mucho más caro).
Para todas estas industrias la biotecnología es una actividad necesaria, pero secundaria en sus negocios. Es la realidad empresarial del país, apenas algo más del 10% de las compañías son puramente «biotec», mientras que para el resto la investigación es una herramienta necesaria para la producción. Así lo reconocen en Asebio, donde apuntan sin embargo que las cifras de negocio del sector han crecido en los últimos años «con fuerza, con tasas cercanas al 25%»; un crecimiento en el que tiene mucho que ver la «incorporación de grandes grupos industriales que hasta el momento no realizaban actividades biotecnológicas».
En el caso de León, el grupo de empresas puramente «biotec» está formado por las históricas y las nuevas farmacéuticas, además de los proyectos del Parque Tecnológico y alguna pequeña iniciativa nacida de estas empresas o de la Universidad. La mayor parte de la actividad del sector está precisamente en las otras ramas de actividad, que necesitan la investigación y el desarrollo biotecnológico para impulsar sus negocios, ya sea a través de los bancos de germoplasma para la selección ganadera, el Instituto de Recursos Naturales, el de la Viña y el Vino,...
Según los informes de la patronal de empresas biotecnológicas, en el caso de empresas «usuarias» de biotecnología un 65% de ellas se dedica a la agroalimentación, y un 22% a la salud humana.
En cambio, las estrictamente biotec investigan en un 55% de los casos en salud humana, un 34% en alimentación, un 22% en salud animal, un 18% en agricultura, un 15% en medioambiente y un 15% en industria.
Desde León la Universidad aboga por el desarrollo de iniciativas empresariales que aprovechen un capital humano «capaz de competir en cualquier ámbito, incluso internacional»; y por el «anclaje» en la provincia de proyectos que «en la salud humana o animal, energía o medioambiente cuentan con un núcleo científico y técnico de primer nivel».