EUROPA TUMBA LA DOCTRINA PAROT. LA INMEDIATA CONSECUENCIA
La libertad de Inés del Río abre el goteo de excarcelaciones por la doctrina Parot
La Audiencia Nacional descarta tretas jurídicas para retrasar las liberaciones .

La etarra Inés del Río (tercera por la derecha), junto a su abogada y familiares.
La imagen de Inés del Río en las puertas de la prisión coruñesa de Teixero oculta tras una ikurriña marcó la muerte de la doctrina Parot tras siete años de accidentada y polémica vida. Solo cinco horas antes, los 17 magistrados de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional habían tomado en apenas una hora y media y con el apoyo incondicional de la Fiscalía una decisión histórica: no intentar tretas jurídicas para posponer lo inevitable y acatar sin discusión todos los términos y el espíritu de la sentencia del tribunal de Estrasburgo.
Con esas premisas solo pudieron ordenar la «inmediata» excarcelación de la terrorista condenada a 3.828 años de cárcel por 24 asesinatos. Tras 26 años y tres meses en prisión, la integrante de ETA volvió a la calle con la declaración expresa de que su «responsabilidad penal quedaba extinguida por cumplimiento de condena».
La Audiencia Nacional, por unanimidad, aceptó «dar leal cumplimiento» al fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y no forzar que Del Río presentara un nuevo recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional. Una argucia procesal, en principio legal, que solo hubiese retrasado unas semanas su liberación y que, probablemente, sí que hubiera supuesto un aviso a España, ya mucho más serio, desde la corte internacional.
Sin la indemnización
El único margen que tuvo la Audiencia Nacional fue dejar a Del Río sin los 30.000 euros por «daños morales» que le han supuesto los cinco años extra de encarcelamiento y que irán a parar a las arcas del Estado, que fue quien adelantó las millonarias indemnizaciones adeudadas a las víctimas que la etarra nunca pagó.
«El Tribunal Europeo es una jurisdicción obligatoria a la que nuestro Estado se ha sometido voluntariamente», recordó el pleno de tribunal central, que insistió que «concierne a todos los poderes públicos, en primer lugar al tribunal sentenciador, reparar y evitar la actualización de la violación del derecho fundamental a la libertad». Y ello sin tener que involucrar al Constitucional, «que tendría que reaccionar anulando una decisión contraria a derecho y a los derechos humanos básicos del Convenio Europeo, para amparar a la interesada».
Sobre la mesa en la reunión de la Sala de lo Penal estuvo exclusivamente, en teoría, el caso de la ex miembro del comando Madrid, pero todos los allí presentes sabían que discutían mucho más. Tanto como la salida a la calle en breve de algunos de los 78 terroristas y criminales más violentos de ETA. La Audiencia Nacional, sin nombrar a otros presos, se esmeró primero por dejar claro que con Inés del Río no tenía ninguna capacidad de orillar la sentencia. Luego dio a entender que, sin hacer una interpretación torticera del fallo de la Gran Sala, tampoco va a tener otra opción que la excarcelación en un goteo constante de los otros 55 etarras que siguen entre rejas ya solo por la aplicación de la doctrina Parot y que van a recurrir en breve.
Los 17 magistrados, a decir de fuentes del proceso, marcaron sin pretenderlo una hoja de ruta para todos los presos, incluidos los catorce violadores y asesinos afectados por la doctrina y a los que las audiencias provinciales también deberán de dejar en libertad, conforme lleguen sus recursos.