«A veces me derrumbaba»
«Aunque mi marido no me hubiera contado nada —no tenían medidores— hubiera ido igual a los tribunales», afirma Marisol Moreda. Fue una larga lucha que le daba fuerzas «sobre todo ante mis hijos», pero «a veces me derrumbaba», admite. Pide a los sindicatos que miren bien por los seis mineros muertos en el pozo Emilio: «¿Qué es mejor comer pan y cebolla o ir al cementerio?».