Unas decisiones cada vez más alejadas del centro político
Mano dura contra los escraches, más exigencia sobre Gibraltar, más restricciones para abortar, frenar la inmigración ilegal por todos los medios y más religión en las aulas públicas son algunas de las decisiones que exhiben los populares para contestar a los que acusan a Mariano Rajoy de blando.
Una respuesta más dura a Estrasburgo. El Gobierno respondió con la muy políticamente correcta frase de «máximo respeto a la Justicia» la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo de tumbar la doctrina Parot. Sin embargo, el lenguaje del PP se ha recrudecido de manera directamente proporcional a la irritación ciudadana ante la liberación de decenas de terroristas y violadores.
Senadores y diputados populares han declarado públicamente sentir «asco» ante la decisión de Estrasburgo.
Los partidos de oposición de izquierda en España se han sobresaltado ante algunos de los puntos más controvertidos de la ley de Seguridad Ciudadana, al considerar que suponen una «clara violación» de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Una percepción que, al menos de manera inicial, comparte Bruselas.
El duelo por las concertinas. Jorge Fernández ha iniciado diciembre desempeñando el papel de duro. Pese a que el Consejo de Europareprochó el 6 de noviembre la decisión del Gobierno español de volver a colocar cuchillas en los alambres que coronan las vallas fronterizas para luchar contra la inmigración ilegal, el titular de Interior ha recalcado que otros países europeos con fronteras conflictivas también emplean dichas cuchillas para evitar que los ‘sin papeles’ puedan meter los dedos y escalar.