Detienen en Toledo a uno de los mejores falsificadores europeos
Había aprendido por su cuenta a tratar billetes y documentos de identidad.

Fotografía facilitada por la policía del material incautado.
En el mundo de la falsificación estaba considerado como uno de sus principales ‘artistas’, «uno de los diez mejores de toda Europa», según la definición de un portavoz policial. Agentes del Cuerpo Nacional de Policía detuvieron ayer en el municipio toledano de Bargas al principal falsificador de billetes de euros de España.
El detenido, de 60 años y nacionalidad española, residía junto a su esposa, también implicada en la trama, en una vivienda unifamiliar de la urbanización Los Nogales, de Bargas, localidad situada a apenas cinco kilómetros de Toledo. Licenciado en Bellas Artes, había aprendido por su cuenta a falsificar billetes de euro y de dólar y utilizaba con soltura los ordenadores para el tratamiento digital de las imágenes. En el momento de su detención, tenía en su casa 15.000 euros y 90.000 dólares, todos ellos falsos de gran calidad y preparados para su distribución.
Su centro de operaciones lo tenía en su propio domicilio. Allí contaba con un auténtico laboratorio para falsificar billetes pues disponía de impresoras, planchas metálicas, negativos, tintas, prensas y máquinas de termo-impresión, e incluso un horno para secar los billetes que había diseñado el mismo. Gracias a todos estos materiales era capaz de fabricar hasta 2.500 euros falsos cada día.
La pericia del detenido le permitía fabricar copias de una gran calidad. La exquisitez del trabajo permitía sortear las medidas de seguridad muy avanzadas con que cuentan los billetes de la moneda europea, una de las divisas del mundo más seguras dado que es una de las de mayor circulación junto al dólar.
La operación de la Policía Nacional, realizada en colaboración con Europol, se inició a mediados de 2013 a raíz de detectarse billetes falsos de 50 euros de gran calidad. Los agentes encargados de la investigación descubrieron que el dinero se distribuía por toda España y que una rama de la organización se ubicaba en la provincia de Málaga.
Más tarde, la policía comprobó que el cerebro de la trama se había mudado por motivos de seguridad de la localidad malagueña de Mijas a Bargas, donde había trasladado todos sus equipos para seguir con la confección de los billetes, pero también documentos de identidad de distintos países europeos.