La tragedia de Ceuta hace estallar una olla a presión casi olvidada
Seis intentos masivos de asalto a las vallas de Ceuta y Melilla, más de 500 subsaharianos dentro ya, 80.000 esperando a hacerlo y un encendido debate político que ha llegado hasta la UE. La olla a presión de la inmigración irregular ha estallado cuando casi todo el mundo se había olvidado de este problema.
Este es el escenario un mes después de la tragedia de Ceuta en la que fallecieron quince inmigrantes ahogados cuando trataban de alcanzar la costa española, tras una actuación de la Guardia Civil cuestionada dentro y fuera de nuestras fronteras, pero que ha dejado a los agentes que trabajan en los perímetros fronterizos de las dos ciudades autónomas en una situación de «desánimo generalizado».
Mientras se buscan soluciones a la fuerte presión migratoria, los agentes destinados en Ceuta y Melilla sufren cierto desamparo al sentir que a los ojos de algunos políticos han dejado de ser «los guardianes del mundo civilizado» para convertirse en los «culpables» cuando «la cosa pinta mal». De este modo describe a Efe un agente de la Guardia Civil destacado en Melilla la situación del colectivo, desde el convencimiento de que los políticos no se han acordado de ellos ni de las condiciones en las que desarrollan su labor. Solo de la defensa del cuerpo como institución sin darse cuenta de que en su pugna política «están pegando contra los guardias». Reconoce que tras la polémica por los sucesos del día 6 de febrero, los guardias «están muy poco por complicarse la vida», ya que piensan que «serán ellos al final los que paguen el pato».