Diario de León

EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO

Triana y su madre: 10.000 euros por ver a Michelle Obama

Madre e hija pagaron un lujoso hotel en Marbella para coincidir con la primera dama. Información de A FONDO elaborada por: Asun García Puente, Miguel Ángel Zamora, Marco Romero, Abigail Calvo y Álvaro Caballero.

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«Fueron sólo por ver a Michelle Obama. O por lo menos eso dijeron. Pero en realidad lo que les apetecía era el faranduleo y ver qué famosos estaban en la recepción oficial y esas cosas. Se gastaron más de 10.000 euros y volvieron tan ricamente».

Montserrat y Triana se desplazaron en agosto del 2010 a Marbella. Querían alojarse en el hotel Villa Padierna. Un lujoso complejo hotelero que se convirtió a principios de agosto en el epicentro de la vida social del país con la visita a España de la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama.

Ubicado a medio camino entre Marbella y Estepona, el complejo hotelero está considerado uno de los 30 más exclusivos del mundo. Un spa de 2.000 metros cuadrados, 12 salas de tratamientos, 6 baños turcos y dos saunas. 124 habitaciones, suites y villas (con más de 270 metros cuadrados) asociadas a la elegancia... y a una buena tarjeta de crédito. Por aquel entonces había estancias con alojamiento y desayuno por poco más de 300 euros y sugerentes suites a 3.650 euros al dia. La elección fue la segunda.

Mejor resort del año

La revista Condé Nast Traveler lo eligió aquel año mejor resort de España. «Montse (como la conocen coloquialmente sus personas más cercanas) estaban locas por ir. Y Pablo (Martínez, su marido e inspector jefe de Astorga) las dejó ir porque siempre les dejaba que hicieran lo que querían cuando les entraban estos antojos. Cosas de la vida», explica la persona que ofrece el testimonio.

Columnas de mármol, fuentes, cuadros, chimeneas y amplias terrazas, maravillosas vistas al campo de golf y al mar Mediterráneo, y a lo lejos se divisa Gibraltar y la costa de África. Un paraje idílico para madre e hija. «Prácticamente no salieron del hotel en los días en los que estuvieron allí. No tenían ningún interés en nada en especial, sólo en que se las viera por allí y en tratar de relacionarse. Triana habla un perfecto alemán de cuando estuvo en la Universidad de Ulm y es una niña muy inteligente», refiere la misma fuente.

A la vuelta todo fueron comentarios, excelencias y maravillas. Las mismas que cada vez que viajaban en avión, tenían para Montserrat las joyerías de los aeropuertos. «Le encantaba pararse a mirarlas todas, aunque más de una vez llegó justa al avión por quedarse mirando cosas que ella misma reconocía que no iba a comprar. Era sólo por el placer de mirar».

Igual ocurrió con el Mercedes que compro en Alemania. «Era de segunda mano, y de precio les salió bastante bien pero estaban empeñadas en tener un coche así como fuera. Y ahí a Pablo no le hizo mucha gracia porque pensaba que era demasiado. Pero al final, siempre acababa consintiendo».

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