EUROPEAS 2014

Rubalcaba se rinde y da paso a un relevo ordenado en el que Susana Díaz será clave

El líder socialista anuncia que se va y convoca un congreso extraordinario para el 19 y 20 de julio. El PSOE busca «dar una vuelta al partido» para relanzar unas siglas que han perdido millones de votos.

El secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, durante la rueda de prensa que ofreció ayer.

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paula de las heras | madrid
León

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Nada será como los socialistas habían programado tras el batacazo del domingo. El monumental castigo sufrido en las urnas no sólo se lleva por delante a su líder, Alfredo Pérez Rubalcaba, también deja en el aire el sueño de unas primarias abiertas y libres en las que, en realidad, pocos dirigentes creían.

El secretario general del PSOE anunció ayer a mediodía su decisión irrevocable de abandonar el cargo. Convocará un congreso extraordinario el fin de semana del 19 y 20 de julio. Y, aunque formalmente sigue en pie el compromiso de celebrar las elecciones abiertas a la ciudadanía para elegir al próximo candidato a la Presidencia del Gobierno, será la nueva dirección la que decida cómo y cuándo.

En el entorno de Rubalcaba insisten en que no había ninguna otra opción. «Esta dirección no tiene fuerza para hacer un proceso de primarias ni ninguna otra cosa. No es sólo por las europeas —admiten— estábamos ya tocados y esto ha sido el soplo final».

No les falta razón porque el liderazgo del que fuera uno de los políticos más admirados del partido hasta 2011 ha estado permanentemente en el alero desde que, tras ser cartel electoral en unos comicios imposibles y en los que el PSOE se dejó más de cuatro millones de votos y 59 escaños, fue elegido líder del PSOE por tan solo 22 votos de diferencia respecto a la ex ministra de Defensa, Carme Chacón.

«Tiempo tendremos para analizar los resultados; lo que es evidente —apuntó el maltrecho secretario general en la larga comparecencia que sucedió a su encuentro con la dirección del partido— es que no hemos recuperado la confianza de los ciudadanos en parte porque hay mucha gente que lo está pasando muy mal».

Su lectura a vuela pluma es que la triple crisis de la que llevaba meses hablando, económica, política y territorial, ha afectado a los dos partidos que «encarnan el sustento de ese sistema político que los ciudadanos quieren cambiar». «Nosotros tomamos nota —añadió en referencia a su propuesta de reforma constitucional; a la Conferencia Política en la que se renovó en noviembre el proyecto de la formación o al propio compromiso de celebrar primarias abiertas—; ahora, vamos a seguir insistiendo».

No será, en todo caso, con su concurso. Rubalcaba llegó a la reunión de la ejecutiva decidido ya a anunciar su marcha, pero de no haberlo estado habría encontrado escaso apoyo. La mayoría de los líderes territoriales se habían mostrado ya partidarios de dar por finiquitada su era.

A pesar de los mensajes a la galería, son muchos, entre ellos la poderosa federación andaluza liderada por Susana Díaz, pero también líderes más afines como el asturiano Javier Fernández o el vasco Patxi López, los que, en privado, han denostado durante meses la solución de las primarias en una situación de debilidad interna.

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El líder del PSE, supuesto aspirante al proceso de elección —también vapuleado en las urnas—, lo reconoció abiertamente antes de reunir a su ejecutiva. «La convocatoria de un congreso extraordinario es absolutamente razonable; no se trata de dar la vuelta a un cartel sino de dar la vuelta al partido». Pero no todos en el PSOE lo tienen tan claro. Cuando se habla de primarias y congreso el orden de los factores altera el producto. En el congreso, son delegados elegidos por los militantes quienes votan y los aparatos territoriales tienen capacidad de incidir en la decisión. Las primarias las puede cargar el diablo, aunque eso tampoco sea tan cierto. En un partido con la cultura del PSOE sería raro que nadie compitiera por ser cabeza de cartel contra un secretario general recién elegido.