Rubalcaba anuncia que en septiembre abandonará la actividad política
El secretario general del PSOE vuelve a la docencia tras 21 años como diputado .

Rubalcaba recibe el homenaje de los diputados tras anunciar el abandono de la política.
Que Alfredo Pérez Rubalcaba fuera a dejar algún día la política era algo que incluso para sus más íntimos amigos sonaba a quimera. Como para los monárquicos recalcitrantes la abdicación del rey. Y, sin embargo, así es. En España están pasando cosas sorprendentes. El último secretario general del PSOE se va y se va por completo. No es sólo que deje sus cargos orgánicos. En septiembre, abandonará su escaño y volverá a dar clase a la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid. Lo anunció él mismo, tratando de contener la emoción, en uno de los salones del Congreso, durante el último pleno de este periodo de sesiones.
«El mayor honor que puede tener un político es ser diputado -dijo con brevedad, a modo de despedida-; no hay otro puesto más gratificante». Él lo ha sido durante 21 años y no lo ha sido en balde. Rubalcaba tiene admiradores y detractores, pero hasta sus rivales políticos le reconocen enormes virtudes como orador, como forjador de acuerdos e incluso como hombre de Estado. Ninguna de esas cualidades ha resultado suficiente para reflotar un partido que empezó a irse a pique con él como brillante ministro del Interior del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Era mucha tormenta para un solo hombre, aunque fuera «el mejor» de los posibles. «El mejor, en el peor momento», han seguido diciendo hasta el final, incluso aquellos que se opusieron a su nombramiento como lider del partido en 2012.
Rubalcaba asegura que dudó cuando le pidieron que fuera el candidato en las elecciones de noviembre de 2011 y que si dijo sí fue por su sentido del deber hacia un partido en el que ha militado 40 años, desde su época de avezadísimo estudiante universitario. Su designación, preparada entre bambalinas por el vicesecretario general del PSOE, José Blanco, suscitó polémica porque, en la práctica, convirtió las primarias en papel mojado por el aparato y los barones, temerosos de una debacle electoral que a la postre resultó inevitable.
El PSOE perdió en las trece comunidades que celebraron elecciones el 22 de mayo de 2011 y en noviembre sufrió su mayor derrota en unas generales, de 169 diputados y un 44% de voto pasó a 110 y un 28% del voto.
El 38 Congreso en el que Rubalcaba ganó por los pelos a Carme Chacón es descrito ahora por todos como un «congreso fallido». Y el temor es que el próximo lo vuelva a ser. Rubalcaba decidió tirar la toalla el 26 de mayo tras comprobar que sus esfuerzos han sido recibidos con la mayor de las indiferencias, cuando no el desprecio de su electorado.