La dimisión de Duran i Lleida abre la puerta a una posible ruptura de CiU

El líder deja la secretaría general de la federación sin explicar los motivos.

Artur Mas conversa con Duran i Lleida.

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ramón gorriagán | madrid
León

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CiU intentó exhibir lo que no tiene, unidad. La plana mayor de la federación, con Artur Mas a la cabeza, compareció junta para escenificar una salida pacífica de Josep Antoni Duran i Lleida de la secretaría general.

El líder de Unió Democrática no explicó las razones de su dimisión, sólo dijo que ahora «las circunstancias han cambiado», pero se esforzó en subrayar que no se debe al proceso soberanista, que es precisamente la verdadera razón de su renuncia, según reconocen tanto en su partido como en Convergencia. Con la marcha de Duran i Lleida de la secretaria general de CiU los meses de vida de la federación están contados. El propio líder democristiano ha admitido en privado que la ruptura es el más probable de los escenarios si Mas persiste en su idea de convocar el referéndum independentista el 9 de noviembre o en su defecto elecciones plebiscitarias, algo a lo que el presidente de la Generalitat no da muestras de que vaya a renunciar

Fuentes del entorno del todavía portavoz de CiU en el Congreso señalan que una vez que se consume la separación, que dan por inevitable, Unió se presentará en solitario a las elecciones, ya sean unas autonómicas normales o plebiscitarias, y el más que probable candidato a la Generalitat será el propio Duran Lleida.

Duran y la mayoría de su partido es contrario a la secesión de Cataluña y defienden una relación confederal con España. Pero Mas y también la gran mayoría de su partido han apostado todo a la segregación. Solo coinciden en el derecho a decidir, es decir en celebrar la consulta, aunque las posturas también son opuestas sobre la legalidad de la convocatoria y el sentido del voto. Las relaciones con Esquerra también diferencian a los dos partidos, Convergencia cada vez se siente más cercana a los republicanos pese al coste electoral que acarrea; las relaciones de Unió con Esquerra, en cambio, son casi inexistentes salvo para descalificarse.

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En este escenario era cuestión de tiempo la dimisión de Duran, un paso que por otra parte ya había anticipado en su círculo más cercano. Pese a todo los nacionalistas trataron de convertir la despedida en una exhibición de unidad. Mas resumió las décadas de convivencia: «No siempre hemos estado de acuerdo en todo, pero siempre hemos acabado poniéndonos de acuerdo en todo». Duran, a su lado, miraba con cara de circunstancias.