‘Novo Carthago’, la investigación judicial que pone cerco a Valcárcel
. Con tres consejeros y cinco directores generales ya imputados, el juez analiza el papel del ex líder murciano.

Ramón Luis Valcárcel.
En los tiempos dorados del ‘boom’ inmobiliario fueron decenas los grandes complejos urbanísticos que se promovieron en Murcia. Pero para ver a quien hasta hace nada ha sido presidente de la comunidad, el popular Ramón Luis Valcárcel, avalando con su presencia uno de los proyectos hay que remitirse al 12 de junio de 2003. Fue el día en el que se presentó oficialmente el macrocomplejo Novo Carthago: diez mil viviendas a orillas del Mar Menor, además del ineludible campo de golf, con una inversión estimada por la promotora Hansa Urbana en mil millones. No existe constancia de que Valcárcel presidiera la puesta de largo de cualquier otro complejo. Una presentación de tales características no se improvisa y vino a coincidir en el tiempo, curiosamente, con el primer paso del que sería un largo y proceloso itinerario administrativo hasta conseguir que ese ‘resort’ tuviera encaje, aunque fuese a ‘puñetazos’ normativos, en una legislación que impedía edificar en unos terrenos especialmente protegidos. Esa misma mañana del 12 de junio, el consejero de Agricultura y Medio Ambiente, Antonio Cerdá, firmó la orden de reinicio del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales del Mar Menor sin cuya modificación habría resultado inviable el complejo urbanístico. El cúmulo de supuestas irregularidades e ilegalidades que se habrían cometido fue especialmente prolijo. Así lo afirma el magistrado Manuel Abadía, que desde hace un año impulsa, junto al fiscal anticorrupción, Juan Pablo Lozano, la investigación del caso Novo Carthago.
Lo que más estupor e indignación ha despertado en las filas del PP ha sido la decisión de Valcárcel de permitir que el exconsejero Marqués, imputado en dos causas por presunto cohecho, haya utilizado la sede regional y las siglas del PP para responder a las acusaciones. Un hecho que la oposición, interpreta como una evidencia del temor del expresidente a que su antiguo hombre de confianza acabe tirando de la manta.