España reduce su presencia en Afganistán al nivel más bajo en 12 años de misión
Afganistán ha dejado de ser la misión estrella de las Fuerzas Armadas. Desde que en septiembre pasado se arriara la bandera española de la base de Qala-i-Nao, en la provincia de Badghis, al oeste del país, se ha ido reduciendo de forma paulatina la presencia de efectivos hasta llegar a 263 militares y guardias civiles, el número más bajo en los 12 años de vida de la misión.
En la actualidad, estos 263 uniformados se encuentran repartidos entre la base de apoyo avanzado y el mando regional de Herat, ciudad al oeste del país, donde están 234 militares, y el cuartel general de la Isaf (siglas de la operación de la Otan) en Kabul, donde están integrados 29 oficiales y suboficiales del Ejército, uno de ellos un guardia civil.
La cifra es menor incluso que el primer contingente que viajó a Afganistán en enero de 2002, un mes después de que el Consejo de Ministros autorizara la participación española. Fue una agrupación de 350 efectivos compuesta por unidades de mando, comunicaciones y apoyo logístico, ingenieros, un equipo de desactivación de explosivos y otro de apoyo al despliegue aéreo.