Diario de León

«Jamás podré olvidar la cara de mi compañero cuando la hélice golpeó en la piedra»

El sargento jefe del Greim, Enrique Ferrero, asegura que sacar al herido del helicóptero fue «casi por un acto reflejo».

Ferrero conversa con dos compañeros en la Comandancia de la Guardia Civil.

Ferrero conversa con dos compañeros en la Comandancia de la Guardia Civil.

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A. Domingo | León
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«Jamás podré olvidar la cara de mi compañeo cuando la hélice golpeó contra la piedra». El sargento jefe del Greim de Sabero, Enrique Ferrero Rodríguez, único de los guardias que sobrevivió al accidente en el rescate de La Polinosa, reconocía ayer que el incidente le marcará de por vida, pero asegura que el apoyo de sus compañeros le ayudará a superarlo.

El jefe del grupo de monataña de Sabero desveló los contradictorios sentimientos que el accidente ha despertado en él: «Te sientes feliz porque estás vivo y, por otro lado, culpable porque eres el único que ha sobrevivido y es duro ver que tres profesionales se van así. Gente de la mejor que había, que no se va recuperar nunca».

Sin embargo, la pérdida de sus compañeros no le impidió participar en las labores de rescate: «En esos momentos no piensas nada, solamente actúas. Cuando pasa el tiempo te das cuenta de todo lo que ha ocurrido, pero con esta gente a mi lado —dice refiriéndose a sus compañeros— lo voy a superar todo».

En el momento del accidente, Enrique Ferrero se encontraba «con el herido, apoyado un pie en el patín del helicóptero y el otro en la tierra. La nave quedaba a un metro de la terraza y en el momento que iba a subir al herido vi cómo mi compañero Conejo lo soltaba. Así que cogí al herido y me tiré hacia la ladera con él y nos agachamos. Oímos un fuerte ruido y vimos cómo el helicóptero se precipitaba. La hélice había dado en una piedra».

«Un fuerte ruido»

Tirar de la camilla y evitar la muerte del atleta lesionado fue «casi un acto reflejo. Oyes un fuerte ruido, ves la cara de tu compañero, que no se me olvidará en la vida, saltas hacia atrás con el herido, te tumbas encima de él y ya está». Su compañero, José Martínez Conejo, «estaba dentro de la aeronave y no pudo saltar». Ferreo señala que los pilotos «eran los mejores especialistas del Servicio Aéreo que he conocido».

En cuanto a la actitud del herido y el otro deportista que le acompañaba, destacó su «buen comportamiento. Colaboraron en todo». A Damían Ramos, con una fractura abierta de tibia y mucha sangre perdida, «se le veía el hueso, pero no se quejó. Se le veía fuerte y duro».

El militar no se plantea dejar la montaña por el accidente, se siente «arropado y protegido por mis compañeros y sabes que si algo te pasa te van a ayudar».

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