El líder de Unió descarta elecciones catalanas en el primer trimestre de 2015
La Asamblea Nacional Catalana amenaza con agitar la calle si no hay comicios inmediatos.

El líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida.
Un año después de que los partidos pro-referéndum pactaran la fecha y la pregunta de la consulta, Artur Mas y Oriol Junqueras deben decidir si hay elecciones de manera inmediata. Están, pues, ante un nuevo escollo, una nueva búsqueda de salida para el laberinto, posiblemente la última y la definitiva.
La situación, en cualquier caso, es bien distinta a la de hace un año. La unidad del frente soberanista saltó por los aires poco antes del 9-N y ahora Mas y Junqueras tratan de recomponer el jarrón con vistas a celebrar unas elecciones autonómicas en el primer trimestre del año que viene, que quieren convertir en un referéndum sobre la independencia y en la antesala del proceso de separación de España.
Sin embargo, el presidente de la Generalitat y el líder de Esquerra siguen sin ponerse de acuerdo, tanto en la fórmula para concurrir a esas elecciones como en la hoja de ruta para alcanzar el Estado propio. Tras reunirse el pasado miércoles, tienen previsto volver a hacerlo en los próximos días, en esta ocasión con la carga añadida que a medida que retrasan el pacto, aumenta la presión de un lado y otro. «Estamos obligados a ponernos de acuerdo», expresó Marta Rovira, número dos de Esquerra.
En cambio, el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida, no cree que CiU y Esquerra acaben acercando sus posturas y ayer vaticinó que no habrá elecciones en el primer trimestre del año, como pretenden los republicanos, la CUP y la Asamblea Nacional Catalana (ANC). «Tengo la sensación de que cada día parece más claro que no serán en febrero o marzo», apuntó Duran, que volvió a cargar contra su socio, el convergente y portavoz de la Generalitat, Francesc Homs, en un nuevo síntoma de que las aguas bajan revueltas en CiU. Según el democristiano, en tanto que Esquerra rechaza la lista unitaria que propone Mas, el presidente de la Generalitat debería «intentar agotar» su mandato hasta 2016.
El presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls, también reclamó al dirigente convergente que estire la legislatura porque si no puede poner en peligro la salida de la crisis. Desde la sociedad civil independentista, por el contrario, intensificaron su presión sobre el presidente de la Generalitat y sobre Junqueras para que se pongan de acuerdo y haya elecciones antes de las municipales de mayo. De lo contrario, la ANC pondrá en marcha el mecanismo que mejor se le da, la movilización callejera, para volver a «exigir», como hizo en octubre en plena campaña del 9-N, que Mas convoque a los catalanes inmediatamente.
Todas las miradas están puestas sobre Mas y Junqueras, que este mismo lunes pueden arrojar algo de luz sobre sus intenciones en el debate sobre los presupuestos y también en el calendario electoral ya que ambos temas se han entrelazado. Hace un año, Esquerra dio su apoyo al Gobierno catalán para que aprobara las cuentas del ejercicio de la consulta, mientras que en esta ocasión los republicanos se hacen los suecos y utilizan los presupuestos para presionar a Mas. Su baza es que si no hay compromiso de adelanto electoral, rechazarán las cuentas y pondrán en un brete al Gobierno autonómico.