Sánchez reduce a tres días las asambleas de Madrid para dar cerrojazo a la crisis
No serán ni los quince días incialmente previstos. Pedro Sánchez ha decidido pisar el acelerador para tener cerrado este mismo sábado el nombre del candidato que ha de sustituir a Tomás Gómez en la Comunidad de Madrid y evitar que la crisis abierta el pasado miércoles, con la destitución de toda la cúpula del partido, se enquiste. Nadie le ahorrará una semana de ruido, pero su objetivo es que la operación que él mismo puso en marcha el miércoles pasado para salvar al PSOE de un golpe mortal en las urnas no acabe siendo el problema en lugar de la solución.
En la dirección federal aseguran que sus planes «van bien», pero el camino para culminarlos no está exento de obstáculos. Fuentes cercanas al exministro de Educación Ángel Gabilondo, el cabeza de cartel preferido por Sánchez, insisten en que este no ha tomado aún decisión alguna, que algunos condicionantes personales actúan en contra de que dé un paso al frente y que el «lío» interno puede terminar de disuadirle pese a que ‘a priori’ la idea de, eventualmente, poder aportar desde la presidencia la comunidad le resulte estimulante. Por eso la gestora presidida por Rafael Simancas quiere darse prisa.
Los afines al ex secretario general madrileño, que este sábado impulsaron la candidatura de la exdelegada del Gobierno en Madrid, Amparo Valcarce —persona de la máxima confianza del ex jefe del ejecutivo José Luis Rodriíguez Zapatero, hoy distanciado de Sánchez— insisten en demandar primarias. Sostienen que no es cierto que no haya tiempo para celebrarlas, que podrían tener lugar en tres semanas y que aún se llegaría a tiempo para hacer una buena campaña. Mariano Rajoy, de hecho, tiene pensado esperar a marzo para designar a los candidatos del PP. «Yo me presento a candidata y en esta elección no vale la democracia interpretada —alegó ayer Valcarce—.