Susana Díaz evita avalar las actuaciones de los socialistas contra Tomás Gómez
Paula de las Heras | Madrid
Ningún dirigente andaluz asistió el miércoles pasado a la reunión de la ejecutiva permanente en la que Pedro Sánchez decidió intervenir la dirección del partido en Madrid y derribar a Tomás Gómez, y ayer se repitió la escena. Ni el secretario de Política Federal, el sevillano Antonio Pradas, ni el secretario de Organización del PSOE en Andalucía, José Cornejo, acudieron al reunión de la comisión de listas que se celebró en Ferraz con la intención de declarar al derrocado líder madrileño candidato «no idóneo».
Finalmente, no se le señaló. El propio Gómez envió a primera hora de la mañana una carta a todos los miembros del órgano electoral interno, encargado de emitir un dictamen previo a la aprobación definitiva de las listas, para recordar que él mismo renunció a ser candidato el pasado viernes y que por lo tanto carecía de sentido colocarle otro estigma. Pero los andaluces ya habían decidido ausentarse.
Sin precedentes
Fuentes de los socialistas andaluces y de los socialitas madrileños, sin embargo, insisten en que Susana Díaz no estaba dispuesta a avalar de ninguna de las maneras posibles la drástica operación —no hay precedentes en la historia del partido de algo similar — llevada a cabo por Sánchez contra Gómez, más afín a la presidenta de la Junta que al secretario general.