Suspenden tres años de empleo y sueldo al juez que redactó la ‘constitución catalana’
La sanción del Poder Judicial se aprueba con los únicos votos de los vocales conservadores.

Santiago Vidal ha sido expulsado por tres años.
El Consejo General del Poder Judicial, con los únicos votos de los doce vocales conservadores, incluido su presidente, Carlos Lesmes, acordó ayer suspender de empleo y sueldo por tres años al magistrado de la Audiencia Provincial de Barcelona Santiago Vidal por colaborar en la redacción del borrador de la constitución para una hipotética Cataluña independiente y por apoyar la secesión. La sanción, que puede ser recurrida ante la Sala de lo Contencioso del Tribunal Supremo, conlleva también aparejada la pérdida de su actual destino, por lo que con su reincorporación deberá optar a una nueva plaza.
Los vocales designados a propuesta del PP, no obstante, refrenaron al final en el pleno de la institución su intención inicial que era respaldar las peticiones del instructor del expediente disciplinario y de la Fiscalía que aconsejaron la expulsión definitiva de la carrera del magistrado por la comisión de dos faltas muy graves.
La decisión se tomó tras horas de largo y tenso debate en el que los nueve vocales progresistas y nacionalistas, que votaron en contra de la suspensión, por entender en su mayoría que la actuación del juez está amparada por la libertad de expresión, anunciaron que presentarán votos particulares para dejar constancia de su desacuerdo.
Vidal se salvó de la expulsión porque, al final, los vocales conservadores solo le encontraron culpable de una de las dos faltas de que se le acusaba, la del artículo 417.17 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, que considera que vulneró el deber básico de fidelidad a la Constitución y al ordenamiento jurídico a los que juró lealtad. Sin embargo, de acuerdo con los progresistas, le exoneraron de la otra falta muy grave del artículo 417.6, que castiga el ejercicio de actividades incompatibles con el cargo de juez.
La decisión que los conservadores barajaron en días previos, echar a un juez de la carrera, creó gran crispación porque es algo que en la historia del Consejo General del Poder Judicial solo se ha producido en cuatro ocasiones y, desde luego, por motivos en principio más graves como fueron decretar la libertad para un narcotraficante o mantener en prisión a varios internos a pesar de que habían sido absueltos.
El caso de Vidal es diferente porque transita por los terrenos de la libertad de expresión, como han defendido algunos vocales, y su grave deslealtad a la Constitución española por dar cobertura a un texto, el catalán, que supone una grave ofensa a un órgano con «rango constitucional» como es el CGPJ.
El promotor de la acción disciplinaria del consejo, Antonio Fonseca-Herrero, tras la conclusión del expediente, pidió separar a Vidal de la carrera al considerarlo responsable de las dos faltas muy graves. La máxima autoridad del consejo en materia disciplinaria recordó en su propuesta que todos los magistrados tienen la «obligación de abstenerse de ejecutar cualquier actuación que ponga en peligro valores o principios» de la Constitución y sostiene que la actuación de Vidal es incompatible con este mandato.
Los vocales conservadores también abortaron al comienzo del pleno, con el mismo resultado de 12 a 9, el intento de progresistas y nacionalistas de aparcar la decisión hasta que, de forma previa, fuese estudiada por la comisión disciplinaria del Consejo, que no había debatido la propuesta.