Sánchez fía el futuro del PSOE a su capacidad de «pacto y negociación»
El líder socialista sostiene que ante un escenario de fragmentación del voto es el partido mejor situado.

El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez.
El PSOE ya no se engaña. El principal partido de la oposición sigue poniendo en cuestión que el crecimiento de Podemos vaya a ser tan abrumador, a la hora de la verdad, como indican las encuestas. Sin embargo, da por bueno que el bipartidismo toca a su fin, que España va a un Parlamento mucho más fraccionado y que enhebrar mayorías de gobierno será difícil. Y ante ese escenario, Pedro Sánchez se reivindicó ayer como el único capaz de tejer complicidades necesarias para dar a los españoles un gobierno estable pero también de cambio.
«La capacidad de pacto y de negociación va a tener que ser uno de los principales atributos de la política a partir de los próximos procesos electorales y en eso creo que el PSOE tiene mucho más que decir que el PP, que en estos tres años y medio ha clausurado cualquier posibilidad de acuerdo en temas trascendentales como reforma laboral o la de la Constitución», dijo el líder del PSOE en una conferencia-coloquio, ante el ‘Foro de líderes’ organizado por la agencia Efe y la consultora KPMG.
Esa es la baza que pretenden jugar los socialistas. Y la que, por otro lado, permite a Pedro Sánchez salvar por el momento un conflicto interno que aún se larva. Los socialistas no han definido su mapa de alianzas postelectorales y la mayoría de sus dirigentes entiende que es mejor no hacerlo antes de las elecciones del 24 de mayo porque el asunto de si se debe o no pactar con Podemos o si se debe o no permitir gobernar al PP es espinoso. Hasta ahora ha ido sorteándolo y lo cierto es que la entrada en escena de Ciudadanos, al que las encuestas conceden un papel relevante, puede dar a los socialistas cierto oxígeno.
En sus respuestas ante los invitados, Sánchez dio alguna pista de por dónde respira, pero sin atarse de manos. Como principio afirmó que el PSOE mantiene «intacta» su «vocación de gobierno» y su voluntad de «liderar el cambio que necesitan España y muchas comunidades autónomas y municipios». Además, argumentó que en la sociedad española se está produciendo un «giro a la izquierda» y, para rematar, acusó a Rajoy de haber dejado pasar «muchísimas oportunidades» para regenerar la vida democrática y resolver el conflicto con Cataluña.