Aguirre amaga con no ceder el mando si pierde las elecciones

Ante el desafío el PP responde que «habrá renovación», aunque se hará en 2016.

Esperanza Aguirre rodeada de periodistas.

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nuria vega | madrid
León

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Esperanza Aguirre ha sido, es y será, por ahora, el contrapoder de Mariano Rajoy dentro del PP. Ella fue quien cuestionó y amagó con arrebatar el liderazgo del presidente en la crisis del partido en 2008. Y siete años después, su resurgir para la candidatura al Ayuntamiento de Madrid le ha situado de nuevo en la primera línea de los quebraderos de cabeza del jefe del Ejecutivo. La aspirante madrileña volvió a desafiar ayer a Rajoy con un mensaje del que se deduce que no será fácil desplazar definitivamente a Aguirre: «Si no soy alcaldesa, no tengo ningún compromiso de dejar el partido».

La presidenta de los populares madrileños no descarta continuar en el cargo si los ciudadanos no le otorgan la confianza para hacerse con el consistorio el 24 mayo. En el fondo se trata de dejar claro a la dirección nacional del PP que ella marca los plazos sin moverse al dictado de nadie, ni el de Rajoy. Algunos en el partido advierten de que no está claro que el presidente del Gobierno vaya a salir victorioso de la jugada de ofrecerle la candidatura de Madrid a cambio de una salida negociada. La mayoría de los dirigentes, sin embargo, insisten en que asistirán en los próximos meses a los últimos coletazos de Aguirre.

Diversas fuentes de la cúpula del PP reiteran que «habrá renovación», que la presidenta tendrá que ceder el mando de la formación regional pase lo que pase en los comicios. De lo contrario, ya adelantan que el partido «actuará». Para empezar, como primer paso, la dirección de la calle Génova en Madrid reivindica su capacidad de elaborar las listas de la comunidad y de la capital o de cambiar aquello con lo que el partido no esté conforme. El vicesecretario de Política Autonómica y Local del PP, y una de las personas de confianza de Rajoy, redundó ayer en esta idea. «Por supuesto, siempre a la hora de hacer candidaturas los números uno tienen un peso específico, pero tenemos que respetar también los estatutos del partido que atribuyen competencias al comité electoral nacional cuando se trata de candidaturas a las capitales y a las comunidades autónomas», advirtió Javier Arenas tras aceptar que existen «pequeños matices» que le separan de Aguirre.

La segunda fase, consistirá en esperar a comprobar el resultado de las elecciones. El PP nacional se ha volcado en la apuesta de Rajoy por Cristina Cifuentes como aspirante al Gobierno regional. Si la apuesta sale bien, su posición dentro del partido de Madrid saldría fortalecida para hacerse con una formación compleja a la sombra de Aguirre, dividida en familias y que, según algunos populares, se ha quedado «antigua».

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La transición será, en cualquier caso, lenta. Fuentes del PP adelantan que su intención es la de postergar hasta 2016 la sustitución de Aguirre. El presidente del Gobierno está ahora centrado en el reto de conservar La Moncloa y consolidar su posición. Así que el cónclave se celebraría después de las elecciones previstas para finales de año y tras la celebración del congreso nacional que Rajoy tendrá que convocar para renovar la dirección del partido o para abandonar el barco si no consigue en las urnas la mayoría que le permita mantenerse en el Ejecutivo. Del resultado electoral dependerá, de hecho, lo que vaya ocurriendo a partir de entonces. Las urnas determinarán la fuerza del presidente y su capacidad para hacerse con el control de la formación madrileña.