Podemos y Ciudadanos se estrenan con la vista puesta en La Moncloa
Aunque con unas formas de hacer política en las antípodas, Podemos y Ciudadanos afrontan las elecciones en Andalucía con un desafío común: el de comprobar si el auge sin precedentes que las encuestas otorgan a nivel nacional a estas dos formaciones de nuevo cuño son un espejismo o por el contrario están en condiciones de poner fin a un bipartidismo que se ha prolongado a lo largo de los últimos 37 años.
La formación de Pablo Iglesias afronta su primera cita con las urnas tras su irrupción por la puerta grande de la política nacional en las pasadas europeas. Tras meses en los que las encuestas repiten sus posibilidades de alcanzar La Moncloa, la votación de hoy en la autonomía que más diputados aporta al Congreso arrojará luz sobre las posibilidades reales de este partido de cara a las generales de noviembre.
En el aspecto interno la campaña andaluza ha evidenciado las dos almas que conviven en Podemos. Por un lado, está el sector pragmático encarnado por Iglesias. A esta estrategia se opone la corriente abanderada por Izquierda Anticapitalista a la que pertenece la candidata Teresa Rodríguez y que mantiene en su ideario político los dogmas tradicionales de la izquierda ortodoxa.
Al contrario que Podemos, Ciudadanos no ha mostrado atisbo alguno de confrontación en su seno. En esta formación toda la campaña ha girado en torno a Albert Rivera, quien con su carisma ha tratado de cubrir los huecos de unos candidatos desconocidos para la inmensa mayoría del electorado andaluz.
Aunque el éxito individual de uno y otro se medirá en función de sus propios resultados, serán los votos que obtengan en conjunto los que muestren si el bipartidismo es cosa del pasado.