Venezuela acusa a Felipe González de asesinar a rivales políticos
El Gobierno venezolano orientó ayer su artillería verbal hacia Felipe González, al que acusó por boca del presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, de haber dirigido durante su etapa como presidente del Gobierno «grupos paramilitares para asesinar personas que políticamente lo contrariaban a él». Aunque sin llegar a nombrarlos, Cabello, considerado uno de los hombres fuertes del régimen bolivariano además de líder del sector duro del chavismo, se refería en apariencia a los GAL y la guerra sucia contra ETA en la primera etapa de gobiernos socialistas. El presidente de la Asamblea añadió que le «entristece» que un hombre como González «trate de erigirse en un monumento a la moral».
Las críticas contra el ex jefe del Ejecutivo no son fruto de la casualidad. En Caracas ha sentado muy mal que González, con el aplauso del Gobierno español, haya aceptado participar en la defensa de los líderes opositores encarcelados Leopoldo López y Antonio Ledezma. A ello se suma el manifiesto que el ex líder socialista firmó junto a José María Aznar y una treintena de ex gobernantes latinoamericanos a favor del «restablecimiento de la democracia en Venezuela».
Antes que Cabello, Nicolás Maduro ya había acusado a González de ser «un lobbyista» que «vende el alma al diablo». En su retórica habitual, el presidente venezolano acusó al ex presidente de conspirar para derrocarle, algo de lo que también ha culpado en distintas ocasiones a Mariano Rajoy y Aznar, además de a otros líderes internacionales.
Respeto a la soberanía
Mientras arrecían los ataques desde Venezuela, Madrid se mantiene a la espera de que el Ejecutivo bolivariano concrete las medidas con las que amenazó a España por, supuestamente, interferir en su política interna. Según justificó el miércoles la titular de Exteriores bolivariana, Delcy Rodríguez, el Gobierno de Caracas «no puede permitir que cualquier ministro de asuntos sin importancia venga a pronunciarse sobre Venezuela». Ayer abundó en esa idea el embajador del país caribeño en Madrid. Mario Isea, quien exigió «respeto a las instituciones y a la soberanía» de su país.