El turismo como motor de despegue
Llamado a convertirse en uno de los puntales de la economía provincial, el sector tiene varios desafíos, entre ellos, crear la marca León, segmentar la oferta y conseguir que los visitantes pernocten y gasten más .
Con un enorme potencial patrimonial, artístico, natural, paisajístico, cultural, etnográfico y gastronómico, el turismo debe cimentar uno de los puntales de la economía leonesa del siglo XXI. La crisis del sector primario de la provincia y la falta de perspectiva de inversiones industriales hacen del turismo una necesidad para buscar nuevos yacimientos de empleo, donde el emprendimiento tendrá la palabra. Varios son los retos del sector para despegar y lograr situar a León como uno de los primeros destinos de interior de todo el país.
Entre ellos, una mayor coordinación en la política promocional y generar la marca León con la difusión organizada desde una única batuta, con el objetivo de evitar la dispersión de los mensajes y concentrar los atractivos en paquetes específicos. La segmentación del mercado turístico obliga a concretar la oferta en busca de visitantes que demandan aspectos concretos: enología, gastronomía, naturaleza, senderismo, pesca, rutas de montaña, cicloturismo, el Camino de Santiago, conocer el Santo Grial, seguir los pasos de León, Cuna del Parlamentarismo, conocer la ruta del románico o las catedrales.
Conseguir que los turistas pernocten de media al menos dos días sigue siendo una asignatura pendiente, un reto que lejos de alcanzarse con la crisis se ha alejado. Las estadísticas fijan la evolución de la estancia media en los alojamientos de la provincia de los 1,68 días anteriores a la recesión a los 1,56 con los que cerró 2014. La crisis también ha limado el gasto por turista y día de media en León, con 87 euros, frente a los 90 de ejercicios anteriores.
El año pasado el turismo experimentó un ligero repunte tras los años de recesión, con un crecimiento del 3,9% en el número de viajeros. Un ascenso que fue más evidente en el turismo rural, que aumentó un 17,7% su cifra de turistas y un 14,4% las pernoctaciones.
Ligar el turismo a la gastronomía, y la riqueza de la despensa de autóctona, generará también valor añadido a la oferta, al igual que mostrar el proceso de elaboraciones agroalimentarias, más allá del vino y el trabajo de las bodegas. El Camino de Santiago ha de seguir siendo una de las banderas de atracción turística, como la marca de la Gran Cantábrica con el impresionante potencial de sus montañas.