Gobierno y PP reciben con alborozo la inesperada mayoría de Cameron
La vicepresidenta se aferra a que las encuestas fallaron en Reino Unido.
Gobierno y PP encontraron ayer en la victoria del conservador David Cameron en Reino Unido un balón de oxígeno en un escenario complejo y de expectativas electorales decadentes para los populares. No importan los sondeos, ni tan siquiera el barómetro del CIS que arrojaba esta semana un empate técnico entre PP y PSOE. El Ejecutivo se tomó la mayoría absoluta del Partido Conservador, esa que las encuestas británicas no pronosticaban, como evidencia de que los estudios demoscópicos fallan y que, por lo tanto, aún hay esperanza para el PP.
«Una cosa son las encuestas, que parece ser que en algunos sitios no han acertado, y otra es el sentimiento de los ciudadanos, que se mide en las urnas», se aferró la vicepresidenta en la comparecencia posterior al Consejo de Ministros. Ese sentimiento no se testará hasta el 24 de mayo, cuando los españoles escojan sus papeletas para elegir alcaldes y presidentes autonómicos. El sondeo del CIS dista de las cifras que manejaban en la sede central de la calle Génova de Madrid, donde se daba por hecho, por ejemplo, la mayoría rotunda en Extremadura de José Antonio Monago, que según el barómetro tendría que ceder la vara de mando al socialista Guillermo Fernández Vara.
«Son escenarios tan cambiantes y novedosos, que es muy difícil valorar y acertar en la interpretación», justificó Soraya Sáenz de Santamaría, que instó a ser prudentes y «no sacar conclusiones antes de tiempo» sobre los datos del CIS. La «volatilidad» del momento que se vive, que en un año ha llevado a Podemos a subir y bajar, y a Ciudadanos a irrumpir con más fuerza de la prevista en la arena política, es la razón por la que los populares se niegan a realizar vaticinios e insisten en advertir de que la escasa distancia entre PP y PSOE no tiene por qué corresponderse con la realidad.
Fuentes del Gobierno y del partido, que no se plantean pasar de una mayoría absoluta a perder la primera posición, defienden que en este país, más allá de los votantes tradicionales, pocos se atreven a admitir que cuando llegue el momento de la verdad su apuesta será el PP. Por lo tanto, relativizan las encuestas y subrayan que nadie tiene en cuenta el voto oculto. Un argumento, sin embargo, que en Andalucía, donde el PP perdió 17 escaños, desmintieron los acontecimientos.
El Ejecutivo pide calma y confía en que la fragmentación del Parlamento andaluz y la dificultad de la socialista Susana Díaz para lograr apoyos y poder formar Gobierno, no se repita en el resto del país. «En el caso de Reino Unido hay ciudadanos que han tenido en cuenta la estabilidad, vamos a ver qué pasa en España», valoró Sáenz de Santamaría.