LA TRASTIENDA ELECTORAL | PABLO, MARÍA, MARCOS Y MARIOLA PERIODISTAS DE CAMPAÑA DE pEc, PSOE, USE Y PP en ponferrada

«Cargamos el teléfono tres veces al día»

Los responsables de prensa de los candidatos hacen un impás en sus vidas.

Pablo Moldes, María D. Valcarce, Marcos Díez y Mariola Estrada.

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MARÍA J. ALONSO | PONFERRADA
Ponferrada

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Trabajan entre bambalinas, manejan los hilos de la campaña electoral de sus candidatos detrás del escenario y a duras penas son capaces de conciliar la vida laboral y familiar durante la vorágine electoral. Su foto no aparece ni en carteles, ni en banderolas, ni en marquesinas de autobuses y no pocas veces su trabajo es invisible al común de los mortales. Son los periodistas de campaña. Hombres y mujeres que durante tres semanas viven por y para la campaña electoral. No tienen tiempo para más.

Comen a duras penas, duermen lo justo, su vida social se limita a los cafés de trabajo y ven a su familia los escasos momentos que están de paso por casa, entre visitas, reuniones y viajes. El smartphone es su principal aliado y se ven obligados a llevar consigo baterías de repuesto y cargadores portátiles porque sus dispositivos se agotan hasta tres veces al día. Este el es caso de María D. Valcarce, Mariola Estrada, Marcos Díez y Pablo Moldes, que acompañan a los candidatos de PSOE, PP, Unión Social de Electores (USE) y Ponferrada en Común (PEC) a la Alcaldía de la capital berciana.

La relación con los cabeza de lista está basada en la confianza y el respeto mutuo y, en muchos casos, precedida de una buena amistad y la apuesta personal por quien es el candidato. Sólo así puede entenderse el trabajo que realizan. Son asesores, amigos, confidentes, instructores y, a veces, asumen el roll de ‘padres’, pues de ellos depende en gran medida que todo salga según lo previsto, que el candidato modere sus tiempos, que llegue a todas las citas y que cumpla con la agenda marcada. Preparan las ruedas de prensa, se ocupan de la relación con los medios y del mailing (los sobres de voto que llegan a cada hogar), organizan actos de campaña, rastrean las redes sociales y son activos en ellas. No hay palo que no toquen.

«Ahora mismo no sé lo que es tener horarios. A veces tengo que mirar la agenda dos veces para ver en qué día vivo. He tenido la necesidad de poner el manos libres en más de una ocasión porque ya no aguanto el teléfono al oído», asegura Mariola Estrada. «Se trabaja a tres turnos: mañana, tarde y noche. Hay un momento en el que entras en velocidad de crucero», explica Marcos Díez. Pese a todo, para ellos el trabajo que realizan es una satisfacción personal y lo hacen con ilusión, como María D. Valcarce. Esta es su primera campaña del ‘otro lado’. Hasta ahora siempre había trabajado en medios de comunicación. Ahora sabe cómo se juega el partido al otro lado del teléfono y entiende el porqué de muchas preguntas que mientras trabajaba en la radio no se llegaba a explicar. También su experiencia le ha servido para sincronizar el ritmo de su candidata con el de los medios. Para Pablo Moldes el cuento es el mismo: un ritmo frenético que te lleva a echar de menos hasta «la costumbre de sentarte en el sofá a ver un rato la tele», asegura.

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Lo que harán cuando termine la campaña: disfrutar de su familia sin restricciones horarias y tomarse una caña sin tener que estar pendientes del teléfono. Piden poco... o mucho ahora mismo, cuando hasta llenar la nevera se convierte en odisea.