MADRID
Aguirre gana, pero Carmena decide la plaza de Madrid
Los madrileños dan la victoria. a una alianza. de izquierdas.
Manuela Carmena saluda a sus simpatizantes.
Madrid, la primera ciudad de España, infranqueable bastión del PP desde hace 24 años, dio ayer un importante giro a la izquierda a pesar de la ajustada victoria de la lista liderada por Esperanza Aguirre, que se quedó muy lejos de la mayoría absoluta que los populares han ido revalidando cómodamente desde 1991. La culpable de este descalabro en la villa y corte (en cuatro años, el PP se ha dejado en el camino diez concejales y 200.000 votos) es la exjuez Manuela Carmena, que encabeza la candidatura Ahora Madrid, de la que forma parte Podemos, e irrumpe en el Ayuntamiento con 20 concejales, solo uno menos que Aguirre. A Carmena le basta el apoyo del PSOE para devolver a la izquierda la simbólica alcaldía de Madrid. No será mayor problema habida cuenta de que los socialistas de Antonio Miguel Carmona, nueve concejales, ya han manifestado su intención de evitar un nuevo mandato del PP. Será irrelevante, por tanto, hacia dónde se decante Ciudadanos, que parecía erigirse en el árbitro principal de esta partida, que se queda en siete concejales, un buen resultado en su estreno en Madrid, pero insuficiente para decidir nada. Fuera de toda representación se quedan Izquierda Unida y Unión Progreso y Democracia, a pesar de que hace cuatro años obtuvieron seis y cinco asientos.
Seguramente esta será la victoria más amarga de Esperanza Aguirre, que lo ha sido todo en la política nacional pero se ha quedado sin su sueño más preciado, ser alcaldesa de la ciudad donde nació hace 63 años y servir de muro frente a la marea radical de Podemos, que en el caso de Madrid ha apoyado la lista de Manuela Carmena, en la que se integran otras formaciones como Equo y críticos de Izquierda Unida. Con el 34% de los votos y 21 concejales, Esperanza Aguirre, que siempre ha salido victoriosa en sus citas con las urnas, lleva al PP a su peor resultado en casi cinco lustros, lo que se acentúa si se compara con su última comparecencia electoral de hace cuatro años, cuando su candidatura a la presidencia de la comunidad arrasó con casi el 52% de los votos, obteniendo el mejor resultado de su historia. Anoche Aguirre ya barruntaba lo que se viene encima en un mensaje en el que dejaba claro que no tiene ninguna intención de irse a su casa y en el que manifestó, que bien desde el gobierno o en la oposición, si finalmente se produce el pacto entre las fuerzas de izquierda, ella seguirá defendiendo «los principios liberales y conservadores». «Lo haré desde el lugar donde me han puesto los madrileños», recordando eso sí que el PP ha sido el partido más votado en la capital y también en la región, donde, por cierto, se puede producir un calco de lo ocurrido en la ciudad. El gesto serio y apagado de Aguirre en sus primeras declaraciones contrastaba con el ímpetu de Manuela Carmena, la exjuez de 71 años que en ese reñido pulso parece haberse llevado el gato el agua. La cabeza de lista de esa plataforma ciudadana de unidad popular que es Ahora Madrid destilaba optimismo. «Ha ganado una mayoría por el cambio» y atribuyó esa victoria a «la ciudadanía de Madrid» y no a una formación en concreto.
Con esa espectacular irrupción de sus 20 concejales, la candidata ha convencido a más medio millón de votantes con su mensaje de «renovación, decencia y democracia». Convertida en un icono de la izquierda madrileña, va camino de coronar en la alcaldía de Madrid una trayectoria siempre ligada a los movimientos más progresistas de la capital. Carmena, exmagistrada del Consejo General del Poder Judicial suele decir que antes pedía justicia y que ahora quiere hacerla. También han calado sus guiños a los jóvenes con frases tan celebradas como «los mayores no tenemos futuro, pero sí pasado y quiero ponerlo a disposición de vosotros»
La llave la tiene el PSOE y sus nueve concejales, que a pesar del batacazo, pues han perdido seis ediles, casi nueve puntos y 115.000 votos, podrán poner o quitar alcalde.